BARCELONA / Jan Lisiecki debuta con la OBC y Petrenko se entrega a Zemlinsky

Barcelona. L’Auditori. 13-XII- 2024. Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Catalunya (OBC). Jan Lisiecki, piano. Vasily Petrenko, dirección. Obras de Grieg y Zemlinsky.
El nuevo concierto de la OBC coincidía con el anuncio acaecido esta misma semana del nombramiento del gerente del Auditori Robert Brufau como nuevo director de programación de la Konserthuset de la Filarmónica de Estocolmo, cargo que asumirá cuando finalice la presente temporada. El concierto suponía el debut del gran pianista canadiense Jan Lisiecki con la OBC y la vuelta al podio de Vasily Petrenko, con el que la orquesta ofreció en febrero de 2023 un inolvidable monográfico dedicado a Strauss.
El canadiense Jan Lisiecki, un pianista “veterano” que todavía no ha llegado a la treintena, establece la justa simbiosis entre técnica y emoción, lo que provoca que sus versiones de obras de Chopin y del repertorio romántico en general lo conviertan en uno de los solistas más reclamados del circuito internacional. En la noche del viernes, el Auditori pudo admirar esta vehemencia en el sonido, la luminosidad de su articulación y esta capacidad lírica indisociable del Concierto para piano en la menor que Grieg escribiera a sus 24 años. Los célebres acordes y octavas que abren el Concierto, basados en el juego de tónica y dominante culminados con el arpegio en La menor ya eran una clara declaración de intenciones interpretativas. Un sonido amplio y apasionado para adentrarse en el romanticismo que desprende esta obra, con una muestra de un lirismo exquisito, que tuvo su culminación con el pasaje del tercer movimiento que compartió con el flautista Francisco López. La célebre cadenza del Allegro molto inicial, la resolvió con fogosidad y los brillantes arpegios y escala final que culminan el concierto tuvieron como inconveniente un excesivo volumen orquestal que deslució al solista. Lisiecki quiso despedirse, como no podía ser de otro modo, con música de Chopin, concretamente con una delicada versión del Nocturno nº 20 en Do sostenido menor op. post.
El amor y un desamor imaginario emanan de La Sirenita, la fantasía que Zemlinsky escribiera entre 1902 y 1903 basándose en el relato de Hans Christian Andersen y con la que expresó musicalmente su ruptura con Alma Schindler. Petrenko recaló en una versión sombría, bajo una narrativa que exploraba con esmero el empaque romántico que el compositor vienés diseñó para esta obra que, tras su estreno en 1905, no volvería a ver la luz en toda su plenitud hasta 1985. Petrenko, que ya llevó La Sirenita a los estudios de grabación junto a la Royal Liverpool Orchestra, dirigió su enfoque hacia los estallidos opulentos, viscerales, de fuerte carga emocional, donde sonoridades wagnerianas y brahmsianas parecían mezclarse bajo una vibrante pasión interpretativa. La orquesta, que en febrero de 2022 ya ofreció bajo la dirección de Ono una brillante interpretación de la Sinfonía lírica, volvió a mostrar máxima afinidad con Zemlinsky.
Lluís Trullén
(foto: May Zircus)


