BARCELONA / Ibragimova, Ono y la OBC brindan una noche llena de inspiración

BARCELONA / Ibragimova, Ono y la OBC brindan una noche llena de inspiración

Barcelona. L’ Auditori. Jueves, 28 de noviembre de 2019. Temporada OBC. Takemitsu:  A Flock Descends into the Pentagonal Garden. Britten: Concierto para violín y orquesta Op. 15. Chaikovski: Sinfonía nº. 5 en Mi menor, Op. 64. OBC. Kazushi Ono, director. Alina Ibragimova, violín.

 

Hay noches en que los astros se alinean y los mejores pronósticos quedan incluso superados por los resultados. Y una de estas ocasiones llegó con  el concierto de la OBC celebrado el pasado jueves en Barcelona, en el que su titular Kazushi Ono volvía a ponerse al frente de la formación tras la gran actuación de la orquesta interpretando el Castillo de Barbazul bajo las órdenes de Josep Pons.

El programa presentaba un indudable atractivo, que tuvo su reflejo en el numerosísimo público que acudió al Auditori de Barcelona. Lo abrían dos obras del Siglo XX: A Flock Descends into the Pentagonal Garden del compositor japonés Toru Takemitsu y el sublime Concierto para violín de Britten, en las manos de la solista Alina Ibragimova. Ono abordó la obra de su compatriota -estrenada en San Francisco en 1977- incidiendo en la serenidad, la dulzura expresiva y la mágica atmósfera de una obra que, tal como dijo el propio Takemitsu, es fruto de un sueño inspirado en una fotografía tomada por Man Ray con la presencia de Marcel Duchamp. Dadaísmo y surrealismo entremezclados y todo ello sazonado con escalas pentatónicas tan propias de la cultura oriental.

Del jardín japonés de Takemitsu pasamos a una obra mordaz, profunda y compleja como es el Concierto para violín Op.15 de Britten, página escrita tras la visita  que el compositor británico realizó a Barcelona en el año 1936 para escuchar el estreno del Concierto para violín de Alban Berg. Estrenado en 1940 en Nueva York por el violinista catalán Antoni Brossa, y sobradamente conocido por su complejidad técnica y expresiva, el concierto de Britten tuvo en la noche del jueves a la joven solista rusa Alina Ibragimova como protagonista en su retorno al Auditori  tras su exitoso recital dedicado a Bach e Ysaÿe.  Su Britten fue exquisito en cuando a lirismo y de pureza extrema en su inmaculada afinación. Su profundización en la complejidad expresiva, desde las angustiosas frases de la Pasacaglia hasta la rítmica repleta de ironía con la que culmina el primer movimiento, dieron a su lectura una riqueza en las dinámicas  a las que se sumaría una OBC equilibrada en el volumen. Ono siempre cuidó en que emergieran del sonido orquestal los intensos soliloquios que realizaba la solista ayudando a profundizar en esta página de enorme carga emocional  de la que Ibragimova ha realizado una lectura reflexiva.

La velada culminó con la Sinfonía nº 5 de Chaikovski, en la que el trabajo de Ono estuvo dirigido a resaltar el inefable lirismo que desprenden los motivos melódicos de esta magistral composición. Lectura comedida, incluso reflexiva, alejada de cualquier exceso expresivo, las lúcidas intervenciones de los solistas de la orquesta -reforzada con algunos alumnos de la ESMUC- ayudaron a redondear una gran noche de concierto.