BARCELONA / Fatma Said, una voz nacida para la canción francesa

BARCELONA / Fatma Said, una voz nacida para la canción francesa

Barcelona. Palau de la Música Catalana. 27-05-2021. Fatma Said, soprano. Malcolm Martineau, piano. Obras de Ravel, Schumann, Mendelssohn, Abdel-Rahim, Bizet, Poulenc, Obradors, Nin, Serrano y Chapí.

Tras su exitosa actuación del mes de octubre de 2020, la soprano egipcia Fatma Said regresó a Barcelona para sumar un nuevo triunfo con un concierto celebrado en esta ocasión en la sala del Petit Palau, dentro de la programación de la Asociación Franz Schubert de Barcelona y el Centro Nacional de Difusión Musical.  Como explicó Victor Medem, director de la Schubertíada, Said y el pianista Malcolm Martineau tenían previsto ofrecer un programa distinto, pero debido a la imposibilidad de ensayos motivados por la pandemia, presentaron obras que ya habían interpretado anteriormente. El resultado fue un programa que seguía la premisa de la presente edición de la Schubertíada (hacer dialogar los lieder de Schumann con música del sur del continente europeo), en el cual se incluían obras de compositores franceses como Ravel, Bizet y Poulenc.

Fatma Said, formada en Colegio Alemán de El Cairo, es un símbolo en el Egipto de nuestros días, ya que representó a su país dos veces en la ONU para resaltar el derecho de los niños a la educación y la dignidad a través de la música. En 2016 recibió un premio honorífico del Consejo Nacional de Mujeres de Egipto y se convirtió en la primera cantante de ópera en recibir el Premio de Creatividad del Estado por su destacada labor artística. Said ha cosechado triunfos en la Scala, el Concertgebouw o el Wigmore Hall, pues posee un gran magnetismo vocal, que sin duda se sublima al abordar la canción francesa.

La soprano egipcia salió al escenario con un elegantísimo vestido largo rojo y sabiendo jugar con su belleza física, su simpatía y dosis expresivas propias de una gran actriz. Encandiló, ya desde las Cinq mélodies populaires grecques de Ravel, al público que llenaba la sala del Petit Palau. Su voz translúcida, purísima en la proyección, tiene un complemento en el apartado técnico que sabe acoplar en toda su dimensión a un canto rebosante de buen gusto. Su media voz es exquisita. Lieder tan bellos como Widmung y Meine Rose de Schumann, coronados por una deliciosa interpretación del Frühlingsnacht, tuvieron como complemento la música de Mendelssohn y una arrebatadora y vehemente interpretación del lied Andres Maienlied, con proyección de los forte, seguridad en los saltos interválicos y rotundidad en los agudos.

Tras hacer un guiño a la música egipcia con la sugerente Ana Bent El Sultan del compositor Abdel Rahim, lo mejor de la noche llegó de nuevo con la música francesa, ahora de Ravel y Poulenc, servida con pianissimi proyectados con una destreza extraordinaria, un fiato delicadísimo y una capacidad para abordar las notas agudas con perfecta afinación. Encanto en el fraseo, refinamiento y sensualidad expresiva afloraron en piezas tan sugestivas como Adieux de l’hôtesse árabe, Priez pour paix u Hôtel. Said y, por supuesto, el exquisito acompañamiento que le servía al piano Malcolm Martineau –¡qué gran acompañante de lied es el pianista de Edimburgo!– congeniaron en todo momento y crearon una simbiosis deliciosa.

Said siempre ha mostrado predilección por la música española, por la que confiesa sentirse muy atraída. Por ello, quiso dedicar la última parte del recital a este repertorio, interpretando Del cabello más sutil de Obradors, el Minué cantado de Nin, La canción del olvido de Serrano y la Canción de Pastora de Chapí, obras en las que no terminó de alcanzar la magia expresiva lograda previamente, pero en las que sus recursos técnicos –concretamente, los pianissimi en Del cabello más sutil– dieron nuevamente muestras de un talento vocal incuestionable. Fatma Said y Malcom Martineau recibieron un sinfín de aplausos, que fueron recompensados con una graciosísima versión de la célebre Tarántula de Jiménez –que en tantas ocasiones cantó Victoria de los Ángeles– y con la deliciosa Chemins de l’amour de Poulenc.