BARCELONA / Fastuosa versión de la ‘Sinfonía Alpina’ en las manos de Morlot y la OBC

Barcelona. L’ Auditori. 09-III-2025. Temporada OBC. Jaha Lee, violín. Mahan Esfahani, clavecín. Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Catalunya (OBC). Ludovic Morlot, dirección. Obras de Robert Schumann, Robert Gerhard y Richard Strauss.
El concierto matinal del domingo inscrito dentro de la temporada de la OBC brindaba al público del Auditori tres propuestas musicales reservadas a otros tantos protagonistas. En la Fantasía para violín y orquesta en Do, op. 131 de Robert Schumann, despuntó la violinista Jaha Lee, concertino asociada de la OBC; el gran clavicembalista Mahan Esfahani elevó a lo más alto el sugerente Concierto para clave, cuerda y percusión de Robert Gerhard y por último, la propia OBC con más de cien profesores sobre el escenario, brilló con una Sinfonía Alpina repleta de ímpetu y espíritu descriptivo bajo la dirección de Morlot.
Estrenada por Joseph Joachim la Fantasía contiene un relato virtuosístico, cuyos momentos poéticos alternan pasajes de arrebatador romanticismo para deleite del solista. Jaha Lee afrontó el envite con una versión técnicamente infalible, sin alambicamientos, sin salirse de un guión controlado y claro en la dicción melódica. Perfectamente arropada por la OBC, Lee se mostró más sutil que apasionada, en una lectura de bellísimo trazo violinístico que nunca ahondó en sonidos desmedidos. Un Schumann más poético que vehemente.

Con una amplificación cuidadosamente controlada, el clavecín de Mahan Esfahani despuntó con una sugestiva y colorista versión del Concierto para clavicémbalo, cuerdas y percusión de Robert Gerhard. Música adscrita al lenguaje serial, con un ir y venir de diálogos entre las cuerdas, percusión y solista en que citas musicales de Federico Chueca y temas populares españoles resuenan en una obra fascinante por su modernidad y su mirada evidente hacia Manuel de Falla. El clavicembalista nacido en Teherán en 1984, formado en historia y musicología en Standford, miembro honorario del Keble College de Oxford y profesor de la Guildhall School of Music and Drama de Londres, desgranó la intensidad armónica y temática de la obra con una claridad interpretativa meridiana. La versión sonó con frescura, perfectamente sincronizada con la orquesta, destilando un sinfín de colores y ritmos precisos, imprescindibles para el buen devenir de esta intensa y original partitura de Gerhard.
Morlot y la orquesta reservaron sus energías para una lectura de alto poder descriptivo de la Sinfonía Alpina, op. 64 de Richard Strauss. Una veintena de metales, maderas dobladas, unas sesenta cuerdas, percusión para afrontar el celebérrimo relato straussiano con momentos interpretativamente poderosos como la majestuosa cascada, la tempestad o la radiante luz del sol. Versión con buen empaque entre las secciones, con profusión de dinámicas, de efectos bien logrados por las cuerdas, de instantes de gran detallismo y sentido descriptivo como la neblina o la tenue oscuridad de la noche. Morlot domina perfectamente la paleta orquestal, se siente cómodo ante obras que requieren constantes contrastes de color y si es sobradamente conocida su predisposición a Ravel, en la matinal de domingo supo firmar un Strauss de primer nivel.
Lluís Trullén
(foto: May Zircus)


