BARCELONA / Arnau Tomàs: de menos a más en su primera integral concertística de las Suites de Bach

Barcelona. Palau de la Música. 6-II-2025. Arnau Tomàs, violonchelo. J.S. Bach: Las seis Suites para violonchelo solo.
El violonchelista Arnau Tomàs ha afrontado por primera vez en su carrera la interpretación de las seis Suites para violonchelo solo de J.S. Bach en una sola sesión. El Palau fue el escenario de este desafío al que se han enfrentado los más grandes violonchelistas. El solista barcelonés, miembro fundador del Cuarteto Casals, ha interpretado las suites en infinidad de ocasiones en directo y las grabó en 2014, después de más de veinte años de estudio. Preparadas a conciencia para la ocasión, Tomàs las afrontó en la sala modernista ante más de seiscientas personas, superando el reto con creces.
En contra del orden establecido, Tomàs dividió las seis suites en tres secciones que mantenían ciertas afinidades tonales. Para el primer apartado, escogió la Primera y la Cuarta, escritas respectivamente en las luminosas tonalidades de Sol mayor y Mi Bemol mayor. Posteriormente, se adentró en dos bloques que incluían cambios modales: Segunda y Sexta (Re menor y Re mayor) y Quinta y Tercera (Do menor y Do mayor), buscando así un claro efecto de contrastes.
La versión global de la integral fue de menos a más. Las suites Primera y Cuarta las afrontó con excesiva celeridad, haciendo un alarde técnico y convirtiendo los juegos de dinámicas en una constante de su interpretación. Brilló en los dos Preludios, ejecutados con aplomo; se mostró sereno en las dos bellísimas Sarabandes, con una ejecución nítida de las ornamentaciones; y afrontó la bellísima Bourrée de la Cuarta con una vibrante efusividad.
Tras un intervalo, se mostró más asentado en la Suite n. 2 con la elección de unos tempi más calmados, más reflexivos en su línea melódica. Un Bach que brilló desde el Prélude hasta la Gigue, con sonoridades preciosistas, articulación detallista y grandes movimientos de arco para alcanzar momentos mágicos como los que caracterizaban las versiones legendarias de Fournier o Rostropovich. El tour de force llegó a su punto culminante con la Sexta suite. Tras el preceptivo cambio al violonchelo de cinco cuerdas, afrontó con aplomo los complejos efectos de bariolage en el Prelude, matizó con esmero la profusión ornamental de la Allemande, tocó nítidamente los pasajes de dobles cuerdas de la Sarabande… un Bach de ejecución radiante y multicolor para esta Suite en Re mayor.
Planteó la Quinta suite con aplomo, con sugerente profusión de timbres en el Preludio –por el efecto de la scordatura– hasta alcanzar la pureza de líneas de la Sarabande; Tomàs firmó una versión de esta danza lenta repleta de sensibilidad, de expresión que hacía imposible no recordar la legendaria interpretación legada por Pau Casals. Como contraste y culminación de la integral, la radiante Suite n. 3 en Do Mayor estuvo repleta de efectos interpretativos: alto grado de exteriorización otorgado en la Allemande, elegancia y distinción en la Sarabande, arrebatador virtuosismo en la Gigue. Bravos y más bravos para un Arnau Tomàs que superó con creces el maratón físico y mental que supone interpretar este monumento musical.
Lluís Trullén
(foto: Toni Bofill)


