BARCELONA / Alexandra Lowe canta con delicadeza a Falla y Poulenc

Barcelona. L’Auditori. 22-II-2025. Alexandra Lowe, soprano. Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña (OBC), Cor Jove de l’Orfeó Català y Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana. Stephanie Childress, dirección. Obras de Manuel de Falla/Halffter, Poulenc, Britten, Poulenc.
La música del siglo XX centró el nuevo programa de la OBC con el sobrecogedor Stabat Mater de Poulenc como punto culminante del concierto. Bajo la dirección de Stephanie Childress, el concierto contó con la participación del Cor Jove de l’Orfeó Català y del Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana así como de la soprano Alexandra Lowe, quien hacía su debut junto a la OBC.
Lowe nació y residió en Mallorca hasta los dieciséis años para formarse luego en el Conservatorio de Manchester y posteriormente en la Guildhall School de Londres. Tras dirigirse al público del Auditori en catalán mostrando su ilusión por cantar en este concierto, abordó junto a la OBC las Siete canciones populares españolas de Manuel de Falla orquestadas por Ernesto Halffter. Soprano con voz de amplia proyección, con un bellísimo registro medio y diafanidad en el agudo, dentro de su trayectoria ha mostrado una gran predisposición por los roles mozartianos, con afinidad por los oratorios de Händel y obras de Britten. Cantó con encanto El paño moruno, llevó su voz a una extrema delicadeza en la Nana y proyectó con firmeza y seguridad en el agudo el complejo Polo. Voz muy a tener en cuenta por su rigor técnico y por su elegancia expresiva –una facultad evidenciada en su grabación titulada Le Voyage dedicada a Bizet, Debussy, Ravel…– y que luego ensalzaría en sus intervenciones previstas en el Stabat Mater de Poulenc.

La apuesta de la OBC por Stephanie Childress como principal directora invitada va dando sus frutos concierto tras concierto. La joven directora franco-británica se muestra especialmente cómoda en el repertorio del siglo XX y en obras contemporáneas, haciendo de la búsqueda de los colores orquestales y del buen empaque entre las secciones el sello distintivo de sus interpretaciones. En los Cuatro interludios marinos de la ópera Peter Grimes de Britten recaló en el sentido descriptivo, en la luminosidad y, cuando resultaba preceptivo, en la vehemencia a raudales, gracias a unas sonoridades envolventes siempre bien trazadas por los profesores de la orquesta. Del Amancer a la Tormenta Childress reflejó con sutileza el alto poder sugestivo inherente a estas estampas marinas.
La refinada música de The Lamb de John Taverner (música estrechamente vinculada al oscarizado filme La grande bellezza de Paolo Sorrentino), fue el delicado preámbulo para una sentida interpretación del Stabat Mater de Poulenc. El Cor Jove de l’Orfeó Català y el Cor de Cambra del Palau fueron los grandes protagonistas de la interpretación de una obra que, por cierto, figuraba por primera vez en los atriles de la OBC. El Stabat Mater obra que fue concebido por Poulenc tras la muerte de su amigo Christian Bérard: intimidad, dolor y serenidad son el hilo conductor de la música. Las voces del coro incidieron en el sentido dramático, en el espíritu reflexivo, mostrándose cohesionadas en pasajes tan sublimes como el Stabat Mater dolorosa que inicia la secuencia o la magnitud que reviste las palabras y armonías del Sancta Mater. Sensibilidad, expresividad y reflexión que acompañaron las intervenciones de Alexandra Lowe –ahora luciendo un vestido oscuro– que derrochó emoción, sensibilidad y clarísima transparencia en los agudos del excelso Vidit Suum. Una versión perfectamente controlada en los matices y control de las dinámicas bajo la dirección de Childress, en la que además se evidenció el gran trabajo de los coros preparados por Pablo Larraz, Oriol Castanyer y Marc Díaz.
Lluís Trullén
(fotos: May Circus)


