BAEZA / Barroco piadoso

BAEZA / Barroco piadoso

Baeza. Iglesia de San Juan Evangelista. 1-XII-2019. Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza. Caridad Cordero, soprano. Miguel Ángel Hernández, contratenor. Jacobo Díaz, oboe barroco. Coro de Cámara y Ensemble Barroco de Granada. Director: Jorge Rodríguez Morata. Obras de Durante, Marcello y Pergolesi.

Dos ideas han confluido en la gestación del programa de este concierto; por un lado la conmemoración del cuatrocientos cincuenta aniversario de la muerte de San Juan de Ávila, doctor de la Iglesia y patrono de la Universidad de Baeza desde su fundación, por otro la música barroca italiana como vehículo estético y formal que terminó implantándose en los territorios coloniales ibéricos a partir del descubrimiento de América. Las dos obras fundamentales de su contenido, el Magníficat, IFD 17 de Francesco Durante y el famoso Stabat Mater, P.77 de Giovanni Battista Pergolesi, han determinado el concepto religioso de su título, “Piedad íntima”, teniendo como figura de referencia a la Virgen entendida en un doble estado emocional, el gozoso en el primer caso y el doloroso en la obra que cerraba el concierto.

El musicólogo granadino Jorge Rodríguez Morata ha tomado estos planteamientos propuestos por la dirección del Festival introduciendo entre ambas obras el conocido Concierto para oboe en Re menor de Alessandro Marcello para el que ha contado con la colaboración de Jacobo Díaz Giráldez, prestigiado instrumentista especialista en música antigua. Su interpretación acreditó sobradamente su capacidad artística manteniendo constantemente un destacado sentido affettivo en cada movimiento, aspecto que tuvo su mayor relevancia en cómo cantó la acentuada espiral ascendente del Adagio central y en la limpieza mostrada en distinguida ornamentación que contiene este tiempo. Desarrollando una ligera distensión emocional, expresó el Presto con tan precisa agilidad que dejaba en el oyente una atractiva sensación de feliz levedad.

Fuera de programa hubo una intervención de Caridad Cordero con el largo para soprano Domine Deus del Gloria, RV. 589 de Antonio Vivaldi que sirvió de avance del gran protagonismo que iba a tener por su admirable estado vocal en el concierto.

Este se inició con una interpretación cuidada del Magnificat de Francesco Durante teniendo los intérpretes que sobreponerse a la fría temperatura del templo que no favorecía en modo alguno el temperamento de los instrumentos ni tampoco a la emisión de las voces. Estos hándicaps se fue superado conforme avanzaba la obra demostrando coros y orquesta experiencia para sobreponerse a tal inconveniente térmico. El director supo apuntar constantemente los elementos clásicos que ya se anticipan en esta obra sin olvidar su carácter de cantata barroca al plantear una expresividad expansiva de las voces a la vez que acentuar en la orquesta su función polifónica en un ejercicio de ponderado equilibrio. Todo ello daba un sentido unívoco a la interpretación en la que destacó el precioso dueto de tenor y bajo Suscepit Israel y el último número, Gloria Patri, que dejaba un excelente sensación en el público que llenaba la capilla de la antigua universidad baezana.

El lucimiento interpretativo vino propiciado por una de las obras religiosas cumbre el barroco italiano como es el Stabat Mater de Giovanni Battista Pergolesi. Lo primero que se notó fue el compromiso asumido por la orquesta y el coro reflejado en la manera de abordar el primer número como anticipo de su dramático contenido general. Jorge Rodríguez Morata supo transmitir el sentimiento piadoso que pide esta composición, reforzando con la música la significación del texto de cada pasaje, de manera especial, en las intervenciones de los solistas, de la soprano Caridad Cordero, como elemento singular de este concierto, de manera relevante en el aria Vidit suum dulcem natum, y el contratenor Miguel Ángel Hernández, tanto cuando intervenían individualmente como a dúo. En esta particular forma fue más que interesante el octavo número, Fac, ut ardeat cor meum, en el que ambos dejaron patente un acertado compartido sentido lírico.

El amén final sirvió como relajante al coro que, más distendido, se expresó con espontanea satisfacción por la culminación de un trabajo bien preparado y con gran entusiasmo realizado, que quedará como uno de los objetivos superados en la trayectoria artística de estos dos grupos musicales desde la experiencia y empeño de superación a que les anima constantemente su director.

(Foto: Jesús Delgado)