BAEZA / En torno a Domenico Scarlatti

BAEZA / En torno a Domenico Scarlatti

Baeza. Capilla del Antiguo Seminario de San Felipe Neri. 6-XII-2019. Ignacio Prego, clave. Obras de Sebastián de Albero, José de Nebra Blasco, Alessandro Scarlatti,  Domenico Scarlatti y Antonio Soler.

Dado que Italia ha sido protagonista esencial de la programación de la presente edición del Festival de Música Antigua Úbeda y Baeza, no podía faltar la figura de Doménico Scarlatti como gran creador de obras para teclado que tuvieron gran influencia en toda Europa y, de manera especial, en los reinos de la península ibérica. Para materializar en sonidos tal semblanza, el festival ha contado con el clavecinista madrileño Ignacio Prego, en cuyo programa incluía también a otros autores entre los que destacaba el olotense fray jerónimo Antonio Soler.

Con un arromanticado estilo galante interpretó la Sonata K. 213 del genial músico napolitano tendiendo más a un ensimismamiento expresivo que a un proceso meditativo, que en esta sonata se ha de contrastar con el número siguiente del catálogo del eminente musicólogo y clavecinista norteamericano Ralph Kirkpatrick para apreciar la complementariedad de ambas obras. Asumió con más determinación el carácter polifónico de la Sonata K. 8, siempre tirando del tempo, para terminar el primer pequeño bloque scarlattiano con la sonata K. 492, ultima de un tríptico de marcado sabor español transmitido a través de un arte de pulsación que requiere máxima limpieza en articulación y adornos.

La actuación continuó con un Grave en 8º tono del eminente organista José de Nebra Blasco, obra expresada con calculada tensión y circunspecto estilo, que fue superado por el empleado en las Sonatas nº 6 y 21 de Sebastián de Albero, contemporáneo de Scarlatti en la corte española. Volvió a surgir la vena romántica en Ignacio Prego que se imponía a los contrastados cambios de carácter, que debían expresar cierta luminosidad desde el cristalino sonido que permite el clave.

El recital se reorientó con la aparición por vez primera de Antonio Soler en el programa: Sonatas nº 37 y 84 de su producción. En la primera, el clavecinista llegaba a la emulsión sonora en las figuraciones de la mano derecha que aderezaba con asincopados acentos. Este discurrir del canto se sentía impulsado por la izquierda en su misión de acompañamiento, a veces apoyado en sutil contrapunto. A la sombra de Domenico Scarlatti, las rápidas notas repetidas y los insistentes acordes tremolados imitando la guitarra española de la segunda se sucedían agregados y hasta compactados, produciéndose un efecto musical de ambigua definición.

El interprete mantuvo el sentido de variación de la Partite sopra l’aria della Folia de Alessandro Scarlatti penúltimo episodio de su Settima toccata primo tono distanciándose del tema que la anima en lo musical para centrarse en el aspecto mecánico digital. Esta orientación resintió de alguna manera el esplendente contenido de esta pieza, verdadero referente de la literatura clavecinística por sus cambios de ritmo, energizados momentos transitorios, apuntes sincopados, brillantez propia de la toccata, alternancias de arpegios y acordes o las siempre sorprendentes alteraciones de valor de la nota musical en su discurso.

El recital enfiló su recta final con la segunda aparición de Domenico Scarlatti, concretamente y por este orden a través de sus sonatas K. 87 y K. 27. En la primera hubo una aproximación a sus cuatro voces con difusa distinción entre ellas, de modo especial cuando había que articularlas en los pequeños episodios alternados que contiene. En la segunda fluyó mejor su exposición preparando el terreno para la otra obra grande del programa; el famoso Fandango del padre Antonio Soler, sin duda una de las obras más singulares de todo el repertorio musical culto español. Ignacio Prego hizo oscilante mantenimiento de su obstinado contenido cargando de sensibilidad sus fraseos en detrimento del sentido apasionado y secuencial ritmo interno de esta danza que evoca un sublime y perenne zapateado.

Ante los aplausos del público asistente a este recital matinée que llevaba por título “A la sombra de Domenico”, el clavecinista hizo un pequeño homenaje a Antonio de Cabezón, gran patriarca de la música para tecla en el renacimiento español, ofreciendo una versión emocionalmente bien equilibrada en su expresión de las Diferencias sobre el Canto del caballero cerrando definitivamente este recital en el que se pudo apreciar la enorme dificultad que entraña el particular arte de la acciaccatura (pequeña apoyatura) aplicado a la música para teclado, que con Domenico Scarlatti alcanza máximo rango de exigencia en virtuosismo musical.

(Foto: Jesús Delgado)