BADAJOZ / Britten por tres

BADAJOZ / Britten por tres

Badajoz. Palacio de Congreos. 27-II-2020. Roxana Wisniewska, violín. Orquesta de Extremadura. Director musical: Álvaro Albiach. Britten, Concierto para violín y orquesta. Interludios marinos de Peter Grimes. Guía de orquesta para jóvenes.

Excepcional y sin desperdicio el monográfico Benjamin Britten programado por la despierta Orquesta de Extremadura con el concurso solista de la violinista polaco-vallisoletana Rosana Wisniewska y la dirección de su titular, Álvaro Albiach. Excepcional, sí, que Badajoz asuma con naturalidad y entusiasmo un programa centrado en uno de los compositores claves del siglo XX y de toda la historia de la música. También, como escribe Luis Suñén en las notas al programa, “una de las personalidades más atractivas de la cultura de los últimos cien años”. Asombra, por ello, que una obra tan sobresaliente como el Concierto para violín que el compositor inglés compone en 1939 se escuche tan de tarde en tarde, cuando tiene méritos sobrados para ser pieza esencial del repertorio violinístico.

Último eslabón de una familia de centenario abolengo violinístico, Roxana Wisniewska ha lucido junto a los profesores extremeños su alta escuela violinística, forjada tanto en España como en Dresde y Berlín, donde reside en la actualidad. Afrontó el dramático concierto de Britten -tan cercano a España, a su cruenta Guerra (in)Civil y a su estrecho amigo el violinista tarraconense Antoni Brosa, quien lo estrenó en Nueva York, el 28 de marzo de 1940, en el Carnegie Hall, junto a la Filarmónica de Nueva York y John Barbirolli-, apoyada en sus vigorosos y bien administrados medios técnicos e inmersa en esa expresividad “sombría, meditativa y trágica” de la que con tanta certeza escribe Suñén. Fue una versión de sobrecogedor calado artístico, inmersa en su momento y en las circunstancias en las que nació. Emocionaba hasta las lágrimas escuchar esa música, tan vinculada a los desastres de la Guerra española, en un lugar tan sugestivo como el Palacio de Congresos de Badajoz, enclavado en el preciso espacio en el que durante, la noche del 14 de agosto de 1936 y la mañana del día 15, miles de republicanos pacenses fueron salvajemente asesinados a golpe de ametralladora por las tropas golpistas de Franco mandadas por el sanguinario teniente coronel Juan Yagüe.

Joven y consumada artista, Wisniewska narró los tres movimientos del concierto con un relato cargado de emotividad y hondura, ajena quizá al detalle del drama que inspira la obra, pero imbuida de él a través de la música. A la manera de Victoria de los Ángeles, que cantaba al principio de su carrera los Lieder alemanes sin conocer el significado de los textos, Wisniewska no necesita pormenores para expresar al 200 por ciento el sentido más intenso y dramático de la partitura y lo que en ella subyace. Contó con el concurso cómplice de Álvaro Albiach, maestro de saberes y finas sensibilidades, que brindó un acompañamiento cargado de sentido, sutileza y complicidad. Fue una versión de alto fuste sinfónico y violinístico, que confirma a su joven protagonista entre las voces más prometedoras y cuajadas de la actual escena violinística. Wisniewska coronó su impactante actuación con el regalo fuera de programa de una de las Cinco pieza para dos violines de Shostakóvich -¡qué mejor después de Britten que la música de su gran amigo soviético!-, tocada con el concurso de su padre, Krzysztof Wisniewski, concertino de la propia Orquesta de Extremadura.

En la segunda parte, el drama, el misterio, el enigma inquietante que nutre la ópera Peter Grimes llegó en este programa sobresaliente a través del prodigio sinfónico que son los Cuatro interludios marinos que Britten extrae de su ópera magistral para hacerlos volar por sí mismos en las salas de concierto. Música exigente apta solo para intérpretes de primera. Demostraron serlo crecidamente los profesores extremeños en su versión plena de color, virtuosismo instrumental y empaque sinfónico, impulsada desde el podio con gesto preciso y nunca superfluo por un Álvaro Albiach que volvió a acreditar méritos y valores. La Guía de orquesta para jóvenes, la magistral serie de variaciones que en 1945 elabora Britten a partir de un conocido tema de su predecesor Henry Purcell, llegó trufada de notables y sobresalientes intervenciones solistas de diferentes miembros de la orquesta, algunas tan brillantemente resueltas como las del clarinete o la del fagot, personalizado en el cubano Reynolds Cárdenas. La comprometida y brillante fuga con la que Britten cierra su juvenil serie de variaciones fue colofón brillante de tan señalada velada.