Auxiliadora Toledano: “La musicalidad intrínseca del idioma andaluz supone un reto técnico”

Ganadora de importantes premios vocales, la soprano cordobesa Auxiliadora Toledano rinde homenaje a la canción andaluza de concierto en su primer trabajo discográfico, Dedicatoria (Cezanne), donde, acompañada al piano por Julio Alexis Muñoz, interpreta obras de Falla, Turina, Obradors, Giménez, García Abril y Ortega.
Dedicatoria es un homenaje a su tierra que pasa también por la reivindicación del idioma andaluz como elemento fundamental de identidad y expresión artística. ¿De dónde surge la idea?
Desde que empecé a interpretar obras de Turina, Falla y Lorca, me surgió natural cantarlas en andaluz, algo que llamaba la atención y se valoraba muy positivamente. En un periodo en el que tuve que parar de cantar, inicié una tesis doctoral sobre este tema, por lo que no es algo que surja de manera casual. Teresa Berganza era una gran defensora de este concepto y me animaba a hacerlo. Su apoyo fue decisivo para tomar la decisión.
A la hora de confeccionar el disco han influido también otros criterios: que la canción tuviera texto de un poeta andaluz o que la escritura musical evocara los giros y modos del folclore andaluz y del flamenco. Mi deseo era evocar la esencia cultural y emocional de Andalucía a través de la combinación de ritmos y melodías inspirados en la música flamenca, el lirismo de una poesía expresiva y una interpretación lírica apasionada y emotiva.
¿Cómo definiría el andaluz desde el punto de vista sonoro y rítmico con respecto a otros lenguajes?
Rítmicamente podría señalar los ritmos lentos con énfasis en la expresión emocional, el uso de patrones rítmicos inspirados en el flamenco como la seguirilla o la soleá, el uso frecuente de las síncopas y acentos en lugares inesperados, melodías que invitan al uso de leves portamentos para enfatizar la expresión. En cuanto a la sonoridad, destacaría el sonido suave y relajado por la aspiración de las “s” y la tendencia a la pérdida de la “d” intervocálica, a la vez que la fuerza del “seseo” propio en la zona occidental de Andalucía y la musicalidad que lleva intrínseca el andaluz, aspectos que suponen un reto técnico-vocal.
¿Hasta qué punto influye la música del idioma en la manera de cantar?
Creo que es determinante el perfecto uso de la dicción del idioma en que se canta una obra. No solo por la fonética sino porque refleja la esencia cultural del lugar de origen del compositor. Es la palabra al servicio de la música. Para mí, una buena interpretación va absolutamente ligada al respeto, estudio y perfección en la interpretación fonética y fonológica del texto.
El repertorio de Dedicatoria tiende puentes entre la tradición popular y el lado innovador de la creación culta. ¿Qué cualidades musicales requiere?
Una formación musical y cultural importante. Son fundamentales el fraseo, el ritmo preciso y la fidelidad a la partitura, pero a la vez hay que impregnar todo ello de la esencia andaluza. Además, es muy importante el dominio del andaluz y su adaptación a la técnica vocal, aspecto que no es nada sencillo por la aspiración de consonantes. También hay que tener un amplio conocimiento de la música popular andaluza y del flamenco.
¿Qué dimensiones aporta el repertorio de la canción con acompañamiento pianístico con respecto a la ópera?
En la formación de un cantante es fundamental el estudio profundo de la canción de concierto, porque exige una precisión y dominio de todos los aspectos musicales de una obra: legato y fidelidad al texto; la voz es acompañada solo por el piano, por lo que quedan a la vista todas las virtudes y los defectos en la técnica, musicalidad y cultura de un cantante. Para mí, comenzar por el Lied, la chanson y la canción fue el puente perfecto para llegar al bel canto. En un recital con piano se adivina quién es un buen intérprete.
Estudió con Teresa Berganza y con Renata Scotto. ¿Qué le han aportado en lo humano y en lo artístico estas dos grandísimas cantantes?
¡Ha sido el gran regalo de mi vida! Por Teresa Berganza yo soy cantante, ella ha sido y es mi inspiración. Respecto a Renata Scotto, su aportación fue crucial en el dominio técnico y musical que adquirí en tan breve periodo de tiempo. Ha sido un sueño poder contar con su apoyo, cariño y fe en mi talento, y en el caso de Teresa la relación trascendió a un plano personal muy especial. Eran personas de una sensibilidad, generosidad y humanidad increíbles además de su grandeza como intérpretes.
¿En qué papeles operísticos se siente más cómoda y cuáles roles le gustaría interpretar en el futuro?
Un rol en el que me siento totalmente en mi esencia es Pamina, que estoy deseando volver a interpretar, así como otros de bel canto como Lucia, Amina, Marie… Me encantaría debutar como Violetta y Manon; he esperado mucho para empezar a estudiarlos hasta que he sentido que mi voz estaba preparada para afrontarlos.
¿Qué directores y qué teatros han dejado en su carrera la huella más profunda?
He tenido la fortuna de trabajar con grandísimos directores aprendiendo mucho de ellos y en grandes teatros. La experiencia con Riccardo Muti durante una gira de cuatro meses que me llevó a debutar en la Ópera Garnier de París fue impresionante; como músico no tengo nada que añadir sobre él que ya no se sepa, pero como persona es absolutamente extraordinario. Otro director que me ha marcado mucho fue Jesús López Cobos, me apoyó enormemente y aconsejó al inicio de mi carrera. Su profesionalidad, respeto a la música y su excelencia me han marcado enormemente. Respecto a los teatros, debo decir que siempre me he sentido feliz en todos ellos, pero el Teatro Real lo siento como mi casa por muchos motivos. ¡Estoy deseando volver!
Su debut se remonta a 2008 en Doña Francisquita. ¿Qué importancia sigue teniendo la zarzuela en su carrera?
La zarzuela es un género que adoro. Con ella descubrí el mundo lírico de la mano de mi padre y le debo muchísimos buenos momentos, aunque como solista no haya participado en muchas aún. Francisquita es un capolavoro y supuso mi debut artístico, y por tanto tiene un lugar privilegiado dentro de mí.
En juventud ganó diversos premios de canto. ¿Considera que los concursos son todavía el mejor camino para construirse una carrera en el mundo del canto?
Los concursos en mi caso me abrieron muchas puertas sin yo ser consciente de ello, fueron muchos los que gané, algo que no era común. Pienso que cuando uno está ya muy preparado lo importante es que te escuchen y los concursos es otro medio para ello, aunque no obtengas premio.
¿Cuáles son sus próximos compromisos?
Algunos que aún no puedo comentar, pero estaremos con la promoción de Dedicatoria y recitales de Lied junto a mi pianista Julio A. Muñoz dentro y fuera de España; tengo el Lobgesang de Mendelssohn con la ROSS; conciertos de Año Nuevo con la Orquesta de Córdoba y un proyecto que me hace muchísima ilusión en el que interpretaré a Anna Frank: El Diario de Anna Frank, de Grigori Frid.
Stefano Russomanno
[Foto: Javier del Real]
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