Arias inéditas de Vivaldi y alrededores por Adèle Charvet

TEATRO SANT’ANGELO
Arias de ópera de Vivaldi, Ristori, Chelleri, Gasparini y Porta. Adèle Charvet, mezzosoprano. Le consort. Violín y dirección: Théotime Langlois de Swarte. ALPHA (1 CD)
Si el ideal de una grabación musical es aunar un repertorio excelente —por calidad y novedad— y una interpretación sobresaliente, todo ello aderezado con un sonido soberbio y unas notas que no solo informan, sino que transmiten atmósfera y entusiasmo, la que hoy comento debe ocupar lo más alto en el podio.
Reúne el disco dieciséis arias de las que las conocidas lo son poco y las inéditas constituyen abrumadora mayoría (doce). Junto a maravillas como Sovvente il sole, contribución de Vivaldi a la serenata colectiva Andromeda liberata, o Tu m’offendi (La verità in cimento), tenemos dos primicias del prete rosso y un carro de inéditos de Ristori, Porta y los absolutamente desconocidos (invitados por Vivaldi al Teatro Sant’Angelo) Michelangelo Gasparini (nada que ver con Francesco) y Fortunato Chelleri, dos talentos por descubrir, a juzgar por lo escuchado. Todas ellas son pequeñas joyas, que nos revelan lo que, en resumidas cuentas, podría describirse como ópera vivaldiana sin Vivaldi. Mi favorita: Aspri rimorsi de la Temistocle de Ristori (¡qué mal grabado está este hombre por lo común!).
Adèle Charvet es una mezzo de bella coloración oscura y amplia tesitura (¡menudo registro grave en la vivaldiana Quella bianca e tenerina!). Maneja las agilidades a la perfección, si bien descuella su capacidad expresiva, que exhibe con profusión en las abundantes arias patéticas, que dice con asombrosa propiedad y elocuencia. ¡Y qué decir de Le Consort, esa pandilla juvenil de franceses superdotados, dueños de una musicalidad que rebosa en cada compás! De sus dos florones, Justin Taylor y Théotime Langlois de Swarte, es este quien dirige hoy, con extraordinario tino —y, de paso, se luce sobremanera en Sovvente il sole—. Todos logran una lectura a la par profunda y jovial, intensa y delicada, con una tímbrica extraordinaria.
Javier Sarría Pueyo


