Una ópera de Marin Marais inédita en disco

MARAIS:
Ariane et Bacchus. Judith van Wanroij, Mathias Vidal, David Witczak, Hélène Carpentier. Les Chantes du CmbV. Le Concert Spirituel. Dirección: Hervé Niquet. ALPHA (2 CD)
El admirable Centro de Música Barroca de Versalles (CmbV) patrocina una nueva producción, con su correspondiente grabación, de una ópera inédita, en este caso Ariane et Bacchus (1696), primera en solitario de Marin Marais (tres años antes había compuesto Alcide con Louis de Lully, hijo de Jean-Baptiste). La tragedia es muy concisa y cuenta con algunos números soberbios, como el monólogo del primer acto. Fiel al modelo lullista, Marais aporta mayor riqueza instrumental y armónica en una música sobresaliente. En efecto, la orquesta adquiere un protagonismo incluso superior al del último Lully, formando un entramado orquestal casi sin solución de continuidad, merced a la espléndida fusión con los ricos recitativos lograda por Niquet. Los divertissements son magníficos sin excepción, en particular el onírico del acto III y el demoníaco del IV. El patrocinio de la excepcional institución versallesa garantiza tanto la abundancia de medios como el rigor musicológico. Se ha reconstruido la orquesta de la Académie Royale de Musique hacia 1700, de modo que la intervención de siete basses de violon, cuatro oboes y otros tanto fagotes, así como un bajo continuo formado por un clave, dos tiorbas, dos basses de violon y dos bajos de viola, crean un equilibrio y unos colores novedosos y sumamente atractivos.
Orquesta y coro se comportan con total excelencia bajo la teatral y sensible batuta —sin merma de su proverbial nervio y vigor— de Hervé Niquet. El rol de Ariadna adquiere un protagonismo absoluto, de suerte que, a su lado, incluso Baco es un papel secundario. Judith van Wanroij está espléndida, como siempre, mostrando más coraje que debilidad en su sustancioso papel y borda cada monólogo asignado. El resto del reparto (diez cantantes lujosos sin exageración) se halla al mismo nivel, destacando un David Witczak maravilloso.
Javier Sarría Pueyo


