Archon: una criatura viscosa y terrorífica

ARCHON:
Crossing the Iron Ocean. Mist-Crawler. Roberto Alonso, violín. Christian Smith, percusión. NEOS (1 CD)
Archon no es ningún compositor. Ciñéndonos a lo indicado en la carpetilla del disco, se trataría de un entorno de aprendizaje automatizado programado por el ingeniero, experto en inteligencia artificial y en robótica, Marek Poliks y por el violinista Roberto Alonso. “Archon es un cuerpo sin dedos y compuesto por fotosensores que lo mueven, un ejecutante de ruidos que pretende ser cualquier cuerpo posible”, se indica. Los implicados en esta creación no han querido ceñirse al ámbito de la programación informática y han alumbrado una criatura viscosa y terrorífica, a la que H.R. Giger podría haber dado el visto bueno, y que queda fotográficamente documentada en el disco.
“Archon es futuro en desarrollo y no un producto de este momento”. No poca cosa arriesgan. Entre aseveraciones rimbombantes y textos crípticos nada se nos cuenta de si esta música podría tener algún recorrido escénico, que auguramos verdaderamente impactante. Los artífices juegan al despiste: “¿Es esta una grabación o es fruto de una interpretación en vivo?”. Con el ser, con Archon, interactúan, o eso muestran las imágenes, tanto Alonso como el percusionista Christian Smith, por lo que tan autónomo no es.
En cuanto al plato principal, la música, esta es de interés, más con sedimento de arte sonoro que con raíz en la composición contemporánea. La primera parte, Crossing the Iron Ocean, exuda una suciedad sonora muy acorde con la imagen purulenta de Archon. No es nada que, aproximadamente, no escuchásemos antes, pero hay mucho empeño en la producción y la propuesta puede encontrar su acomodo en públicos híbridos. Diferente asunto es que volvamos a oír hablar del humanoide, se concluye la audición con la sensación de que, musicalmente, podría habérsenos entregado un trabajo musicalmente más temerario.
Ismael G. Cabral


