Andsnes nos descubre el piano de Dvorák

DVORÁK:
Imágenes poéticas op. 85. Leif Ove Andsnes, piano. SONY (1 CD)
Este disco es todo un descubrimiento. Dvorák no era pianista (aunque tocaba el piano), y la obra para este instrumento dista de ser lo más conocido e interpretado de su producción. Sin embargo, escuchando las trece piezas breves (la más larga apenas sobrepasa los seis minutos) que componen esta colección, uno se pregunta cómo es posible que no se toque y conozca más. Música de una belleza refinada pero directa, con la que uno tiene la sensación de estar escuchando una preciosa combinación en la que se funden la elegancia del mejor Mendelssohn con la efusión lírica del Schumann maestro de las miniaturas. Cierto, hay momentos en que la escritura puede revelar que el instrumento de Dvorák no era el piano. Pero el resultado, a efectos estéticos, es realmente extraordinario, hasta el punto en que uno se pregunta por qué otros pianistas no han tocado y difundido más esta colección.
Desde la pieza inicial, Camino del crepúsculo, el compositor checo nos lleva por un recorrido de pinceladas deliciosas en el que es inevitable recordar a los compositores citados (algunas de las Romanzas sin palabras se vienen inmediatamente a la cabeza: escuchen la Canción de primavera) y en el que la alegría, la pasión (desbordante en la séptima, una vibrante Furiant marca de la casa) o la melancolía (ese Triste ensueño que por momentos tiene resonancias de alguna mazurca chopiniana) están bien presentes y magníficamente dibujadas.
El noruego Leif Ove Andsnes, que se introdujo en la obra pianística de compositores checos a través de uno de sus profesores, Jiri Hlinka, emigrado a Noruega en los 70, aprovechó el aislamiento pandémico para estudiar en profundidad esta colección, y el resultado es este disco, extraordinariamente ejecutado e interpretado, que hay que recomendar sin dudarlo. Créanme: es una preciosidad de principio a fin.
Rafael Ortega Basagoiti


