ALICANTE / Unas ‘Noches’ modernistas

ALICANTE / Unas ‘Noches’ modernistas

Alicante. Auditorio ADDA. 8-X-2020. ADDA Simfònica. Juan Pérez Floristán, piano. Director: Josep Vicent. Obras de Falla, Guridi, Schubert, Vicente Martín y Soler, y Navarro.

La fusión del inquieto sentido orquestal de Josep Vicent y la concentrada musicalidad de Juan Pérez Floristán fueron dos de las esencias del concierto ofrecido por la orquesta ADDASimfònica fuera de la programación de temporada. El estado de connivencia estética de ambos músicos se dio en la orientación interpretativa dada a una de las obras maestras de Falla como son sus Noches en los jardines de España, esa evocadora creación en la que el piano está inserto en el espacio sonoro de la orquesta como un elemento más para dar la respuesta musical de la obra. Lo curioso de su planteamiento fue que depuraron ese exceso de impresionismo con el que se presenta habitualmente ofreciendo una lectura respetuosa con la partitura sin dejar de transmitir ese aire francés que la caracteriza y del que está estilísticamente influenciada.

Un estado de ánimo secreto y reservado con manifiesto magnetismo fue el transmitido en el primer movimiento, En el Generalife. Pérez Floristán recorría el teclado con sutil destreza contrastando con el estremecido canto de la cuerda, muy bien empastada en afinación, expresividad y ataque. Con sentido dramático proyectó el maestro Josep Vicent los aires de baile andaluz que encierra el ajustado allegro que Falla titula Danza lejana, desprovisto de cualquier aditamento folclorista. El piano volaba como contraste colorista en una ejecución llena de detalles técnicos puestos al servicio de la imaginativa creatividad de este segundo tiempo cargado de encantador simbolismo y escrito con esa pureza raveliana que justificaba la deriva modernista que director y solista imprimieron a esta versión. Se produjo su momento culminante en la tercera parte en la que aparecieron la bondad de los percusionistas de esta orquesta como encontrada respuesta para el pianista, que parecía manifestarse desde ese estado de mágica improvisación que pide el autor. El público quedó impactado ante el resultado de un planteamiento artístico arriesgado que funcionó dejando una sutil diferenciación sobre lo que se está acostumbrado a escuchar en esta magistral composición. Para recomponer la percepción y ante los insistentes aplausos, Pérez Floristán tocó con elegancia vienesa esa miniatura perfecta cual es el Momento musical en Fa menor nº 3 D 780 de Franz Schubert.

El carácter dramático que quiso dar Josep Vicent a esta velada sinfónica se puso ya de manifiesto en la primera obra del programa, la obertura de la ópera Una cosa rara del valenciano Vicente Martín y Soler, desarrollando una sonoridad diríase escénica que hacía imaginar al oyente el carácter jocoso de dicho drama lírico. Un buen trabajo del músico noveldense Óscar Navarro en ritmo y cromatismo evocó con identificables referencias el arte de Leonard Bernstein en su  obra “Lenny” Fantasía, bien pensada para el lucimiento de la orquesta. Antes de seguir con Falla en su El sombrero de tres picos que director y orquesta ofrecieron con gran detalle y enardecida pasión, hicieron una incursión en la música del alavés Jesús Guridi con una exquisita interpretación de la primera Amorosa de las dos contenidas en sus preciosas Diez melodías vascas, con insinuante alusión en su motivo inicial al preludio del tercer acto del Tristán e Isolda, que se repitió como bis dada la exquisita y sentida lectura de sus pentagramas.

                                                                                 (Foto: Basilio Martínez)