Adiós, Rafita

Adiós, Rafita

Con la muerte de Rafael Banús, nuestro Rafita, se nos va una parte de esta revista que tuve el honor de dirigir durante algunos años. También una figura fundamental en la crítica y la radio musicales -tanto tiempo con El fantasma de la ópera en Radio Clásica- y, sobre todo, hoy por encima de cualquiera de sus valores profesionales, una buena persona y un amigo. Un amigo que sabía abrir su corazón, dejarse querer y devolver ese cariño. Suave y enérgico al mismo tiempo, dispuesto siempre a hacerle a la revista ese favor de última hora, esa página que quedaba por cerrar, ese perfil de algún artista que había que preparar con urgencia, esa traducción un poco fastidiosa. Por eso, cuando remoloneaba a la hora de aceptar un plazo que le parecía demasiado corto, todos en la redacción sabíamos que Rafita entregaría, que habría que insistir el penúltimo día pero que el último estaría el artículo. Además, era extraordinariamente versátil, abierto a todos los repertorios aunque fuera en las voces donde se encontraba más a gusto. Uno de esos colaboradores -y él era muchos más que eso- que da gusto tener.

Para SCHERZO la muerte de Rafita, que fue coordinador de redacción de la revista entre 1997 y 2001, es un golpe muy duro porque ocupaba entre nosotros un espacio único e intransferible. Un espacio que, además, había agrandado hacía sus más cercanos con la presencia de su madre, la inolvidable Isabel, en los conciertos, en la zarzuela, en la ópera. Rafita eran él y su madre y eso nos daba el doble gozo de tenerlos cerca.

Parece mentira escribir estas líneas, pensar que Rafita ya no está, recordar tantos años y tantas cosas. Pero también sabemos que nuestro recuerdo pasa desde ahora a ese espacio íntimo, doloroso pero también feliz, donde permanecen aquellos a los que quisimos. En nombre de todos, de tu SCHERZO, adiós, Rafita. Un beso allá dónde estés.