A CORUÑA / Arxis Ensemble inaugura la octava edición del Festival RESIS por todo lo alto

La Coruña. Teatro Rosalía de Castro. 25-IV-2025. Coro de la Orquesta Sinfónica de Galicia. Arxis Ensemble. Directores: Daniel Huertas y Javier Fajardo. Obras de Brahms, Rihm, Mauersberger, Macías, Bach/Nystedt y Lachenmann.
Por todo lo alto, así comenzó la octava edición del Festival RESIS el pasado 25 de abril en La Coruña, sede principal de un festival que este año también llevará sus conciertos a Santiago de Compostela, Madrid, Roma y Rathenow, consolidando la expansión geográfica y el crecimiento artístico de una de las principales citas que con la música contemporánea y las artes vivas tenemos en España cada año.
En 2025, RESIS presenta doce estrenos absolutos, cuatro encargos y doce conciertos en los que podremos ver a algunos de los más prestigiosos intérpretes de música contemporánea, alcanzando una dimensión que le ha permitido incorporar entre sus patrocinadores a una de las instituciones que mayor respaldo ofrece desde hace décadas a la música actual, la Fundación Ernst von Siemens, lo que supondrá una mayor proyección internacional para el festival fundado y dirigido por Hugo Gómez-Chao.
Si hace un año RESIS tuvo como protagonista, con motivo del centenario de su nacimiento, a Luigi Nono, en 2025 dos serán los homenajeados por el festival herculino: Wolfgang Rihm, in memoriam, y Helmut Lachenmann, de quien se celebrarán los noventa años que en noviembre cumplirá quien hoy es uno de los compositores más importantes del mundo, así como el más directo sucesor, dentro del gran rizoma de la música europea, con respecto al propio Nono, maestro de Helmut Lachenmann, estableciéndose así una directa continuidad entre las dos últimas ediciones de RESIS.

Ese diálogo entre distintos periodos históricos es otra de las más firmes apuestas del festival desde su fundación, rubricando su voluntad de mostrar las principales corrientes de modernidad musical que recorren la historia, algo de lo cual el concierto inaugural de RESIS 2025 volvió a ser un perfecto ejemplo, poniendo en diálogo tres siglos de música en las interpretaciones del Coro OSG, el Arxis Ensemble y Daniel Huertas, asistente de Pierre Bleuse en el Ensemble intercontemporain, conjunto que en su día estrenó las partituras de Wolfgang Rihm y Helmut Lachenmann escuchadas en este concierto, de ahí que los músicos de EIC hayan sido una de las principales fuentes en las que Huertas se ha informado para dirigir los estrenos en Galicia de ambas obras (relación con el intercontemporain que también es extrapolable al compositor vigués Enrique X. Macías, algunas de cuyas últimas partituras, como Iubilæum (1993), Estrofas (1993) o Antistrofas (1995), fueron estrenadas por músicos del ensemble parisino).
Inmersos en esa gran dialéctica entre estilos, tiempos y espacios, comenzó el concierto, lanzando un nuevo guiño a Luigi Nono, pues, cual si de su Prometeo (1981-85) se tratase, las sesenta voces del Coro OSG se distribuyeron por el primer palco del Teatro Rosalía de Castro, ocupando su herradura para que el espacio se convirtiese en un arco de tesituras y vibraciones armónicas en sí mismo, creando una transparencia de cada cuerda y una mágica suspensión que hacían más palpable ese rumor de la historia y el peso de la tradición a lo largo de los interludios corales que se han escuchado entre las partituras contemporáneas, con un muy buen trabajo del coro herculino en afinación y empaste, así como de expresividad desde la dirección de Javier Fajardo.

De hecho, el modo tan pausado como el Coro OSG ha cantado el motete de Johannes Brahms Warum ist das Licht gegeben dem Mühseligen?, Op, 74. n.º 1 (1877), lanzando sus preguntas a un silencio reverberante que se convertía en respuesta en sí misma, incorporaba, como la presencia de dos directores en el concierto dándose sucesivamente la entrada, nuevos ecos nonianos que han reforzado ese ambiente de diálogo histórico y la especial atención a la reverberación del sonido en el espacio: cuestión que en el caso de Pol – Kolchis – Nucleus (1996), de Wolfgang Rihm, podríamos hasta ligar con quien fue el director de su estreno, Pierre Boulez, por el modo en que Daniel Huertas ha trabajado las tres partes de este tríptico, más desde las auras y las resonancias que desde el ataque en sí mismo, aunque no falten en Arxis músicos que hayan dejado muestras de una contundente personalidad en estas partituras rihmnianas, como Adya Khanna, Zacharias Faßhauer o Noè Rodrigo, dentro de un joven ensemble de una calidad técnica y de una afinidad con estas partituras tan destacables como prometedoras.
No menos importancia tiene el piano de Magdalena Cerezo a la hora de sintetizar la acusada dispersión de tejidos y hebras armónicas que se concitan, dialogan y desgajan en el lienzo inicial que es Pol, primer panel de un tríptico netamente pictórico en el que, influido por artistas como Kurt Kocherscheidt, Wolfgang Rihm crea cuerpos a la deriva por el espacio acústico marcados por una síntesis de sensualidad y obscuridad que nos remite, en su continua reescritura del ritmo y la armonía a lo largo del tríptico, enfocado desde distintas perspectivas en cada pieza, a la técnica del übermalung en otra influencia pictórica clave en Rihm, la de Arnulf Rainer. Todo ello fue conducido por Daniel Huertas y el Arxis Ensemble hacia un Nucleus que trabajaron de forma muy refinada entre su tensión temporal del trazo horizontal y los brotes armónicos verticales: dualidad a través de la cual —como sostenía el propio Rihm— se reflexiona sobre el tiempo como materia física prácticamente asible, al igual que, diría, es palpable el peso de la tradición en este tríptico de acusadas reverberaciones y trazos tan poéticos como los que los músicos de Arxis nos han dejado en este rutilante comienzo de RESIS.
Tras escuchar, respectivamente, a las secciones femenina y masculina del Coro OSG en las contrapuntísticas Einförmig ist der Liebe Gram, Op, 113. n.º 13 (1891), de Johannes Brahms, y Herr, lehre doch mich (1954), de Rudolf Mauersberger, disfrutamos de uno de los momentos más bellos y especiales del concierto, como siempre lo es el reencuentro con la música de Enrique X. Macías, de quien Daniel Huertas y el Arxis Ensemble nos ofrecieron una muy bien dramatizada e intensa versión de Nachtmusik II (1981), partitura que por segunda vez se escuchaba en la Galicia natal de Macías.

El estreno de Nachtmusik II tuvo lugar en Portugal, a cargo del Grupo de Música Contemporânea de Lisboa y Jorge Peixinho, compositor que ejerció una gran influencia en Macías, dirigiendo su atención a los centros neurálgicos de la música contemporánea europea, de cuyas fuentes germánicas bebió Macías para impregnar su música tanto de la gran tradición como de las últimas corrientes estructuralistas del siglo XX, creando uno de los catálogos musicales más importantes de un compositor gallego en toda la historia (un catálogo que, no me cansaré de repetirlo, exige una presencia mucho mayor cada año sobre nuestros escenarios, sean camerísticos u orquestales).
Gracias al material recopilado y digitalizado por Roberto Oliveira en su importantísima tesis doctoral sobre Enrique X. Macías, así como al apoyo de la familia del compositor, su catálogo resulta hoy más accesible para los intérpretes que quieran recuperar una música que nunca nos deja de sorprender positivamente, como lo hizo Nachtmusik II al público de RESIS, a pesar de que ya conociésemos este quinteto de arpa, flauta, trompa, viola y violonchelo (amplificados) con cinta magnética en la grabación del propio Peixinho y el grupo lisboeta que estrenó la obra (Linterna Música, 1983).
Dada la concepción de la electrónica como una suerte de guía para los músicos, así como por lo teatral de ciertas secciones de la partitura (que combina lo aleatorio y la improvisación), o lo tan personal de las técnicas extendidas desplegadas por Macías en Nachtmusik II por medio de notación gráfica y ausencia de compás (con profusión de roce de las cajas acústicas en las cuerdas y aire sin tono en los vientos), cada interpretación es una ocasión única para redescubrir una obra que en La Coruña ofreció una electrónica muy inmersiva y envolvente en su espacialización, con ese punto de fuerte reverberación concebida por Enrique X. Macías cuando en 1981 creó la cinta magnética en el YLE, Estudio Experimental de la Radio de Finlandia en Helsinki.
Ahora bien, al incorporar la cinta magnética voces femeninas (que narran un bello texto en italiano sobre la innovación en el arte escrito por Bruno Maderna —a quien la obra está dedicada—) y, dado que el quinteto de Arxis Ensemble en Nachtmusik II era íntegramente femenino, los recitados de dichas intérpretes en directo han creado la ilusión de que sus voces fuesen tratadas electrónicamente en vivo (aunque no fuese así), avanzando un paso más en la con-fusión de medios acústicos y electrónicos que Macías despliega, con su enorme talento y dominio técnico, en partituras como Nachtmusik II, en la que la Gustav Mahler vuelve a ser una presencia constante, si bien no desde la Séptima sinfonía (1904-05), como podría sugerir el título de la obra, sino (como apunta Roberto Oliveira) desde seis motivos tomados del comienzo de la Novena sinfonía (1908-10) del propio Mahler, especialmente audibles en el arpa, que disemina sus cuatro notas por el ensemble en un procedimiento rítmico y armónico netamente weberniano.

El final de Nachtmusik II nos remite, como lo había hecho Pilar Miralles unos días antes en Vigo, con done for the day (2025), a la Sinfonía de los adioses (1772) de Joseph Haydn, por cuanto las intérpretes de Arxis y su director se retiran progresivamente tras haber desplegado en figuraciones libres los últimos compases de la obra, restando únicamente sobre el escenario Adya Khanna (curiosamente, una violonchelista, como el propio Macías, de Vigo) exponiendo los postreros bucles de una partitura en la que, previamente, el ruido blanco (o negro, dado lo nocturnal de la partitura) había dejado momentos de una subyugante belleza en cuanto a texturas, timbres y diálogo entre lo aleatorio (en los instrumentos acústicos) y lo determinado (en la cinta magnética), redondeando una gran lectura que nos permite volver a celebrar a su autor.
Asimismo, al escuchar Nachtmusik II es inevitable pensar en la vivaz expresividad de otro italiano, Luciano Berio; de forma concreta, en el tercer movimiento de su Sinfonia (1968), con su torrente igualmente mahleriano de voces teatrales, paráfrasis históricas y personalidad descollante. Ese recuerdo de Berio se extendió a la última partitura coral del concierto, la bachiana Komm, süßer Tod, BWV 478 (1736), que escuchamos en su arreglo por el compositor noruego Knut Nystedt, una propuesta cuyo estatismo nos recuerda al O King de la misma Sinfonia de Berio, con su carácter immobile e lontano que aquí parece congelar el tiempo desde el original bachiano en una suerte de canto sospeso que, de nuevo evocando a Nono en la bellísima interpretación del Coro OSG, nos dejó, cerrando el arco de la mejor música alemana, en puertas de la partitura que rubricó el programa, con el estreno en Galicia de Mouvement (- vor der Erstarrung) (1982-84), de Helmut Lachenmann, ya con Arxis al completo sobre el escenario.
La del ensemble gallego ha sido una notabilísima versión caracterizada, como el resto del programa, por la absoluta precisión métrica de Daniel Huertas, así como por la transparencia en la ejecución de una partitura repleta de detalles cristalizados por medio de la musique concrète instrumentale: un verdadero festín en el que hemos podido escuchar todo con una claridad y unos realces poco habituales, hasta técnicas tan delicadas como el roce de las clavijas de las violas con el arco. Por descontado, los compases centrales, más rítmicos y energéticos, han sonado plenos de vivacidad y dinamismo en los instrumentos de estos jóvenes músicos, impulsados por un Daniel Huertas que ha sabido encontrar un muy pertinente balance entre la serenidad y la delicadeza que preside la mayor parte de la obra, tan bellamente suspendida en sus reverberaciones, y un brote de las energías individuales y de los contrapuntos armónico-ruidistas dignos de un ensemble con mucha más experiencia tocando conjuntamente.
Mouvement fue la primera partitura de Helmut Lachenmann que hemos podido escuchar en un festival, RESIS, que el próximo 3 de mayo celebrará el centenario de Pierre Boulez con su Livre pour quatuor (1948-49, rev. 1954-2012), sumándole Torso V (2007), de Márton Illés, y el colosal Gran Torso (1971, rev. 1978/1988) de Helmut Lachenmann en las interpretaciones del Quatuor Diotima. Esperemos que, entonces, se repita no sólo la excelencia artística alcanzada en el concierto inaugural de RESIS 2025, sino la importante afluencia de público, que en el Teatro Rosalía de Castro agotó el pasado 25 de abril las quinientas entradas dispuestas para este diálogo entre la gran tradición y la mejor música contemporánea, lo que es siempre una excelente noticia, como la cerrada ovación con la que se premió a los intérpretes.
Paco Yáñez
(Fotos: Xurxo Gómez-Chao)


