BARCELONA / Navidad en el Palau con Bach y Savall

BARCELONA / Navidad en el Palau con Bach y Savall

Barcelona. Palau de la Música Catalana. Martes 17 y miércoles 18 de diciembre de 2019. Palau Bach. Johann Sebastian .Bach: Oratorio de Navidad Katja Stuber, soprano. Raffaele Pe, contratenor. Martin Platz, tenor. Thomas Stimmel, barítono. La Capella Reial de Catalunya. Le Concert des Nations. Jordi Savall, dirección.

Jordi Savall sigue acrecentando obra tras obra el ingente catálogo de composiciones que han pasado por sus manos; diversidad de estilos, escuelas, épocas se han dado cita a lo largo de décadas de una reconocida trayectoria con muchísimas más luces que sombras.

Hace algunos años que  Savall llegó a un acuerdo con el Palau de la Música Catalana para presentar en la sala modernista y con carácter anual diversas páginas icónicas del repertorio que todavía no habían pasado por sus manos: El Mesías de Haendel, La Pasión según San Mateo de Bach o las tres últimas sinfonías de Mozart, a las que en este 2019 se ha unido el  Oratorio de Navidad del cantor de Leipzig, coincidiendo con el cincuenta aniversario de la primera interpretación en España de estas cantatas y cuya versión en el propio Palau corría por aquel entonces a cargo del Orfeó Català.

En una doble sesión, Savall afrontaba las célebres seis cantatas compuestas para los días festivos  de las navidades de 1734 y que pudieron escucharse por aquel entonces durante los servicios celebrados en las iglesias de Santo Tomás y San Nicolás de Leipzig. Y en esta ocasión el músico catalán ha logrado transmitirnos un Bach impecable, dinámico, con un trabajo a conciencia para otorgar el sentido festivo propio de cada jornada.

Desde la cantata inicial en que se celebra el nacimiento de Cristo, hasta la postrera dedicada a la adoración de los Reyes Magos -con su prodigioso coral que culmina y pone broche de oro al oratorio-, Savall enfatizó con el máximo brillo las trompetas y oboes para exaltar la gloria de Jesús, las flautas para introducirnos en las escenas más bucólicas de la segunda cantata, o haciendo emerger el color inconfundible de las trompas naturales en la cuarta dedicada a la fiesta de la circuncisión.

El trabajo orquestal, magnífico también en las cuerdas lideradas por Manfredo Kraemer y en un bajo continuo de milimétrica precisión en el ritmo, tuvo su complemento idóneo en el coro. El equilibrio de la veintena de voces de una Capella Reial concienzudamente trabajada para la ocasión recaló en el ajuste de los  volúmenes y conjunción tanto en la escritura vertical de los corales como en el dinamismo de los coros.

La versión  de Savall buscaba la riqueza de colores, sin que por ello  dejara de hacer hincapié en el trasfondo más sutil de la composición, encontrando una naturalidad expresiva tan afín a Bach, despojándola de alardes y excesos en los tempi que mermaran los pormenores plasmados en una partitura que forma parte de la memoria colectiva de  los melómanos.

En cuanto al trabajo de los solistas, rayó a buen nivel pese a no alcanzar en su conjunto el buen hacer de coro y orquesta. A destacar el trabajo del tenor Martin Platz, una voz especialmente indicada por su color para los recitativos y que cumplió sin más en las arias. El contratenor Raffaele Pe superó las agilidades de sus intervenciones y la soprano Katja Stuber hizo del buen gusto expresivo su principal aportación vocal. Manuel Walser –a priori una de las voces más destacadas del elenco- fue sustituido por el barítono Thomas Stimmel, voz bellísima pero que no terminó de cuajar dentro del altísimo nivel de exigencia musical de esta versión.

Savall nos convenció e incluso se superó respecto a previas aportaciones que ha dedicado  al compositor de Eisenach.