El ‘Canto de la Sibila’, en la madrileña Iglesia de Montserrat

El ‘Canto de la Sibila’, en la madrileña Iglesia de Montserrat

Mañana martes, 22 de diciembre, a las 19:30 horas, en la Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat (calle de San Bernardo, 79), el Cor Francesc Valls (coro de la Catedral de Barcelona), bajo la dirección de su titular, Pere Lluís Biosca, hará su presentación en Madrid. Y será con una obra emblemática: el Canto de la Sibila que se conserva la catedral barcelonesa. La mezzosoprano Mariona Llobera será Sibila y junto a ella y el coro estará el organista castellonense Juan de la Rubia.

El Cor Francesc Valls lleva, con este, doce años interpretando ininterrumpidamente el Canto de la Sibila. En Barcelona lo hace en la catedral, justo antes de la Misa del Gallo. El Canto de la Sibila es la escenificación del Juicio Final por parte de un personaje femenino que canta, espada en mano, los vaticinios que en su día hizo en la antigua Grecia la Sibila Eritrea. Las sibilas realizaban oráculos, a partir de los fenómenos de la naturaleza, que hablaban del fin del mundo, lo que hace comprensible que la Iglesia Católica encontrara un valor pedagógico y los acabara incorporando como última lección de las Maitines de la Nochebuena, es decir, el momento de la primera llegada de Cristo, para anunciar la segunda.

Estos textos llegaron al cristianismo a través del mundo romano y de una traducción de San Agustín. Los primeros manuscritos del Canto de la Sibila se conservan en Limoges, datan de los siglos IX y X y no es de extrañar que aparezcan en esa época, dada la extrema sensibilidad a los augurios del fin del mundo que conllevaba el cambio de milenio. Las primeras noticias del texto de la Sibila en la península ibérica se producen en Ripoll (siglo X, sin música), pero es en la Catedral de Barcelona donde se guarda la versión más antigua musicada (siglo XV) y también la más antigua, aunque no en latín, sino en lengua vernácula. Esto da fe del gran arraigo popular popular de esta obra.