Concerto 1700 y Carlos Mena interpretan por primera vez en tiempos modernos tres cantadas de Literes

Concerto 1700 y Carlos Mena interpretan por primera vez en tiempos modernos tres cantadas de Literes

Concerto 1700, que dirige el violinista Daniel Pinteño, y el contratenor Carlos Mena interpretan hoy, 4 de marzo, por primera vez en público en tiempos modernos, tres cantadas al Santísimo para alto del compositor mallorquín Antonio Literes (1673-1747). El concierto tendrá lugar a las 19:00 horas, en la madrileña Iglesia de San Marcos, dentro de la programación del Festival Internacional de Arte de la Comunidad de Madrid (FIAS). Este mismo programa (al que se le ha añadido una cuarta cantata) forma parte de un disco que, editado por el sello propio de Concerto 1700, saldrá a la venta en los próximos días.

Se trata de tres obras de la última etapa de Literes, compositor del que apenas se programa su música, salvo esporádicamente en el caso de tres obras para la escena: Acis y Galatea, Los Elementos y Júpiter y Semele, interpretada hace solo unas semanas en el Auditorio Nacional de Madrid por Eduardo López Banzo al frente de su grupo, Al Ayre Español, en el ciclo Universo Barroco del CNDM. Sin embargo, estas cantadas recuperadas en Archivo Histórico Arquidiocesano de Guatemala, que conserva los fondos musicales de la catedral, poco o nada tienen que ver con sus composiciones escénicas, debido a su grandiosidad, que se acrecienta por la presencia en todas ellas del clarín.

El bucolismo es uno de los temas recurrentes en las cantadas sacras de la época, hecho que se relaciona con las cantadas humanas de temática arcádica que se compusieron a principios del siglo XVIII. Así, en la cantada Ya por el horizonte (1728) el texto alude a las aves que festejan el Santísimo Sacramento —aquí simbolizado por el sol—, comparando su canto matutino con el clarín anunciador del día, un instrumento que se asocia también a la alegoría de la Fama. En la última aria Literes opta por una música de carácter marcial, en consonancia con el tono bélico de los versos “suene a lid, suene a combate”. Esta cantada sigue todavía el esquema habitual de la cantada hispana de las primeras décadas del siglo XVIII, combinando secciones de recitados y arias con otras de tradición hispana, como son las coplas y los graves.

La cantada Si el viento (c. 1725) es la única que no está fechada en la fuente. Sin embargo, la forma de cadenciar empleada en los recitados permite proponer una fecha cercana a la de la cantada Ya por el horizonte (1728). En este caso, el texto hace alusión al hombre ferviente que anhela el amor de Dios. Las referencias al pecado original, según la conocida escena del Génesis de la serpiente y el fruto prohibido, son frecuentes en los poemas de los villancicos y cantadas sacras. Un ejemplo de esto lo encontramos en la cantada De aquel fatal bocado (1730), donde se presenta al Pan consagrado como vía de salvación para el hombre penitente.

Literes como el resto de sus contemporáneos no era ajeno a la música que se componía que se componía en las principales naciones europeas, como demuestra la absorción de ciertos rasgos propios del estilo italiano y francés. Quizá esa permeabilidad le permitió desarrollar un estilo ampliamente valorado no solamente por el Padre Feijoo sino por otros contemporáneos como Francisco Corominas, que en 1726 escribía: “Antonio Literes, insigne músico, pero no tan único que repugne la compañía de un D. Joseph de Torres, de un maestro S. Juan, de un Nebra, de un Serqueira dulcísimo, de un asombro del gusto y la destreza, Archangelo Coreli, de un Albinoni, profundísimo en todas sus composiciones, de un Vivaldi, celebrado de todo ejecutor de buen gusto, cuyas extravagancias dicen bien de los escalones que subió de primor en este género de composición”.

Precisamente con obras de dos de estos autores citados por Corominas se completa el programa: la Sonata a quattroWoO 4 de Arcangelo Corelli en versión para oboe que podemos encontrar en el manuscrito de la Biblioteca Nacional de Austria y la Sonata de Chiesa op. 4 nº 6 de Tomaso Albinoni. La música de ambos sin duda era conocida por Antonio Literes, al igual que por el resto de música de la Real Capilla de Madrid.