Anne-Sophie Mutter, en buena compañía

Anne-Sophie Mutter, en buena compañía

La violinista Anne-Sophie Mutter (Rheinfelden, Alemania, 1963) irradia simpatía, inteligencia, humor y temperamento al otro lado del teléfono en su casa de Múnich. Scherzo habló con ella nada más superar su infección por coronavirus que anunció públicamente el pasado 26 de marzo, a través de su perfil en Facebook. Trece días antes había realizado su última actuación pública, el Triple concierto de Beethoven, en Londres, junto a Pablo Ferrández y Katia Buniatishvili, que siguió a una gira por Japón con su cuarteto, donde estrenó Estudio sobre Beethoven (Cuarteto de cuerda nº 6) de Jörg Widmann. Su agenda de conciertos se ha detenido, pero no su discografía, que sigue adelante con un lanzamiento en CD y Blu-ray del referido Triple concierto con Yo-Yo Ma, Daniel Barenboim y la West-Eastern Divan Orchestra, en Deutsche Grammophon.

Aïda Stucki, Herbert von Karajan y Paul Sacher son tres nombres que resumen el comienzo de su trayectoria en los años 70 y 80. Los de su profesora de violín, su mentor musical y el visionario que la impulsó hacia la música contemporánea. Mutter ha terminado desarrollando un apetito insaciable por la nueva música. Hablamos de su relación con el recientemente desaparecido Krzysztof Penderecki, pero también con Witold Lutoslawski y otros compositores actuales tan dispares como John Williams y Jörg Widmann. Nos adelanta, en primicia, los dos nuevos conciertos para su instrumento que ha comisionado al propio Williams y a Thomas Adès, y que estrenará en 2021 y 2022. Y reconoce su enorme preocupación ante la enorme crisis sanitaria que estamos padeciendo. Confía en que podamos volver en unos meses a una sala de conciertos, pero ataviados con mascarilla.

Lo primero, ¿cómo se encuentra?

Le agradezco la pregunta. Estoy completamente recuperada. Pertenezco al afortunado tanto por ciento que apenas ha tenido síntomas por el coronavirus.

Al día siguiente de su anuncio de que padecía el coronavirus Covid-19, la pudimos ver tocar ataviada con una mascarilla junto a varios colegas de la Filarmónica de Londres, en una interpretación a pantalla dividida del Cuarteto “Arpa” de Beethoven. Una forma de ver la música cada vez más habitual en esta difícil etapa de confinamiento.

Como sabe, nuestro concierto se canceló por las restricciones gubernamentales. Pero creo que es una estupenda idea para acercar al público la música, ahora que no podemos viajar y no hay conciertos en vivo. Es una forma de estar en contacto y espero poder contribuir en más conciertos similares, tras haberme recuperado de mi infección.

¿Cómo está sobrellevando esta situación de confinamiento?

Tuve la suerte de que mi hijo Richard se hallaba conmigo en casa cuando supe que estaba infectada. Y me ayudó mucho durante la etapa en que tuve que estar en aislamiento. Pero me siento mal por toda la gente que ha pasado por esta situación sola. Son tiempos muy oscuros. No obstante, veo a mucha gente solidaria. Es el momento de no pensar en nosotros y de ayudar a los demás. Ese debe ser el espíritu.

Imagino que ahora tiene más tiempo para leer y para otras actividades domésticas.

Tan sólo leo durante las vacaciones, pero ahora voy a poder ponerme con los libros que he ido apilando cerca de mi cama. Concretamente, estoy con un magnífico libro sobre Beethoven de una autora alemana que escribe crítica en el Frankfurter Allgemeine Zeitung [Eleonore Büning: Sprechen wir über Beethoven Ein Musikverführer. Benevento Verlag, 2018]. Pero tengo entre manos dos o tres más. También intento mantenerme sana y hago yoga, siguiendo la cita latina: Mens sana in corpore sano. Y con mis hijos juego al ajedrez o a las cartas. Es una ocasión excelente para tener cerca a mis dos hijos, pues Richard vive en Leipzig y Arabella en Londres, y ambos han podido venir a casa antes del confinamiento. En estos momentos es cuando más consciente eres de lo que significa tener una familia.

(Comienzo de la entrevista publicada en el nº 362 de SCHERZO, de mayo de 2020)

[Foto: Kristian Schuller]30