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Eduardo López Banzo



Eduardo López Banzo

Eduardo López Banzo (Zaragoza, 1961) y su agrupación, Al Ayre Español, acaban de publicar en el sello Challenge Esta dulzura amable, grabación dedicada a José de Nebra (1702-1768), uno de los compositores en los que el director, musicólogo y clavecinista es reputado especialista. En tiempos de globalización, en los que una referencia discográfica de este tipo tiene repercusión en cualquier rincón del planeta, el trabajo diseñado por López Banzo tiene, curiosamente, un cierto aire artesano a la vez que exclusivo. La música del bilbilitano Nebra ha sido grabada en la preciosa ermita de Ambel, en las faldas del Moncayo. Y su sonido final incluye algunas tomas grabadas en vivo, en un concierto ofrecido a los habitantes de la localidad.

Las partituras elegidas, que cuentan con la interpretación como solista de la soprano María Espada, forman parte del extenso repertorio que, durante años, Eduardo López Banzo localizó y rescató en archivos y bibliotecas de México o Guatemala. En este caso, unas cantadas de finales de la década de 1720 vuelven a la vida en un interesante viaje de regreso no sólo desde el pasado, sino desde el otro lado del Atlántico.

Como siempre torrencial aunque, como él mismo explica, con un punto más de madurez, López Banzo se acerca al 25 aniversario de Al Ayre Español sin renunciar a nada: ni a sus orígenes —como gran intérprete de Literes o Torres, entre otros— ni a su destino: las grandes interpretaciones de Bach, Haendel, Mozart o Beethoven, sin complejos y en los más selectos escenarios del mundo. Hablamos con él de su disco, de sus proyectos, del pasado y del futuro, así como de su impenitente obsesión por mejorar la realidad y la imagen cultural de España en el mundo.

Recupera ahora estas cantadas y una sonata encontradas por usted hace años en su faceta de musicólogo viajero. ¿Cómo recuerda aquella época?

Fueron años en los que buena parte de mi tiempo lo invertía en buscar repertorio, sobre todo español. En un momento dado fui plenamente consciente de que había en nuestro país un pasado musical, del cual sólo se conocían algunas pequeñas joyas, que merecía mucha más atención por parte de los intérpretes. Intuía que haciendo esa labor nos reencontrábamos con nosotros mismos. Porque recuerdo que, en aquellos días, el mundo de Bach o Beethoven me parecía lejanísimo. No entendía muy bien aquella música. Sin embargo, en la música española encontraba cosas que me parecían muy familiares, que entendía sin la ayuda de nadie. Recuerdo abriendo aquellos manuscritos, que olían a vida. Había cantidad de cosas que me parecían interesantes, hermosas, y una parte de aquello eran estas cantatas que me traje de América y que ahora ven la luz. (...)

Sin embargo, queda claro que tampoco renuncia a la música que marcó los inicios de Al Ayre Español. Su nuevo disco, Esta dulzura amable, parece además especialmente apegado a su tierra, a Aragón.

Sí, es verdad, es un cierto regreso a los inicios de Al Ayre Español, hace ya casi 25 años. Creo que la grabación ha quedado estupenda, e incluso hemos utilizado en ella tomas en directo de un concierto que ofrecimos en la ermita de Ambel en los días en los que estuvimos allí trabajando. Este resultado se produce cuando uno ama lo que hace. Cuando me lancé a grabar este disco me di cuenta de que Nebra, con esta música tan particular, merecería una cierta “puesta en escena”. Me dije: “Vamos a buscar algo que sea muy aragonés, genuinamente aragonés”. Para encontrar el escenario de la grabación hice un recorrido por iglesias de la provincia de Zaragoza, visité bastantes y este lugar, la ermita de Ambel, me pareció mágico. Noté en el interior de esa iglesia una comunión artística con lo que íbamos a grabar, un calor especial que nos iba a ayudar a los músicos y a mí a tener una cierta inspiración. Y me apetecía estar a la vera del Moncayo haciendo esto, que es un lugar muy evocador. El pueblo también me pareció muy particular, con detalles muy interesantes. En Aragón está casi todo un poco “oculto”, pero escarbas un poquito y afloran rincones bellísimos. La aportación de la Diputación Provincial de Zaragoza, en un momento en el que nuestros otros patrocinadores empezaron con sus ajustes presupuestarios, hizo que este disco fuera posible, además de brindarme la oportunidad de descubrir Ambel y su ermita. Quiero por ello agradecer a Javier Lambán, el Presidente de esta institución, su fe en este proyecto cuando todavía era sólo una bonita idea.

Además, me rodeé de un equipo de lujo: mis primeros atriles haciendo música de cámara conmigo, todos ellos músicos extraordinarios; y María Espada, resplandeciente, con su sincera y bellísima expresión y esa voz portentosa que superó las extraordinarias dificultades de un repertorio nada fácil para los cantantes. La música, a pesar de tener unos textos religiosos, transpira mensajes para todos los gustos y rezuma espontaneidad, vida y hermosura. Hay algún que otro movimiento lento en el que yo sentía la respiración contenida del público. Una experiencia inolvidable. Una recuperación, no me cabe ninguna duda, que merecía la pena. (...)

Este año, su gran apuesta es esa Pasión según san Juan de Bach. ¿Cómo aborda un proyecto tan importante?

Leipzig va a ser un acontecimiento para la cultura española. No es habitual que una orquesta del sur de Europa afronte una Pasión de Bach para el exigente público alemán. De hecho, es la primera vez que una orquesta profesional española lo hace en el marco del Bachfest. Llevo meses preparando este reto. He reconstruido paso a paso, con la ayuda de todos los originales con los que Bach interpretó esta obra desde su concepción, la versión que el maestro ofreció en 1749, un año antes de morir. La obra presenta una gran complejidad, porque Bach dejó la obra sin darle una forma definitiva. Tras estudiar todas las opciones, me pareció que la versión de 1749 era la más convincente. Curiosamente, fue la Pasión según san Juan, y no la de san Mateo, la última que Bach dirigió en vida. Tengo mucha curiosidad por ver la reacción del público alemán a nuestra versión.

¿No le preocupa esa reacción?

¡Para nada! No, no. Me coge en un momento, artístico, mental y personal muy bueno que creo que no había disfrutado antes en mi vida. Es un momento en el que he estado reflexionado mucho sobre muchas cosas y en el que me encuentro con más fuerzas que nunca. Antes era una fuerza extremadamente juvenil, fogosa; ahora está más concentrada. Además no es la primera vez que dirijo esta Pasión, ya lo hice en Polonia hace unos años en una gira de cinco conciertos y fue una experiencia muy enriquecedora. Estoy deseando que lleguen ya los ensayos.

¿Qué más proyectos tiene ya Al Ayre Español en su agenda?

En la segunda mitad de este año vamos a llevar al Festival de Música Antigua de Málaga y a la Quincena Musical Donostiarra las cantatas de José de Nebra que se van a poder oír en el CD Esta dulzura amable que se publica ahora. También vamos a grabar un disco con los Concerti grossi de Haendel y un par de conciertos de órgano que tocaré yo. La idea es reunir en un CD esas obras con las que Haendel entretenía al público en los intermedios de sus óperas y oratorios. Es éste, por otra parte, un año muy alemán, en el que además del Bachfest de Leipzig nos han invitado salas muy prestigiosas del país como la Laeiszhalle de Hamburgo, la Tonhalle de Düsseldorf o el Festspielhaus de Baden Baden… El año que viene actuaré con Al Ayre Español por vez primera en la Philharmonie de Berlín, y también estamos invitados al Festival Misteria Paschalia de Cracovia, al de Schwetzingen en Alemania, al de Beaune en Francia y al Haendel de Halle. También he sido invitado para dirigir en el Festival de Utrecht un programa “romano” con obras de Alessandro Scarlatti. Hay más cosas, conciertos en Zaragoza, una gira en Polonia, y como culminación “exótica” del año tenemos una gira en Asia: Singapur, Hong Kong, Tokio, quizá Pekín… Para la realización de estos conciertos, precisamente, será fundamental el apoyo que vamos a recibir de Telefónica, que se acaba de convertir en patrocinadora de Al Ayre Español. La colaboración de Telefónica, en un momento en el que por culpa de la crisis las administraciones públicas han tenido que rebajar sus aportaciones, ha resultado fundamental para poder mantener el ritmo de la orquesta. Y, de alguna manera, me encanta que el paradigma de empresa triunfadora y puntera española, con proyección en el mundo, se haya fijado en mi proyecto y lo apoye.

Juan Antonio Gordón
(Extracto de la entrevista publicada en Scherzo nº 262, abril de 2011)

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