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Carlos Kalmar



Carlos Kalmar

Hace un año la Orquesta Sinfónica y Coro de RTVE hacía público el nombramiento de Carlos Kalmar (Montevideo, 1958) como su nuevo titular para las cinco próximas temporadas. Tras los años bajo la rectoría de Adrian Leaper, para quien Kalmar no regatea elogios, la formación del ente público inicia con el director uruguayo de origen austriaco una etapa que sólo cabe calificar de decisiva. Entre dos conciertos con la Tercera de Mahler en programa, SCHERZO ha hablado en el Monumental con este incansable conversador que mira su futuro inmediato entre nosotros con entusiasmo —divino es su palabra favorita para resaltar lo que le gusta de veras— y sentido común —trabajo o reflexión son conceptos clave— a partes iguales. Kalmar compartirá su puesto en Madrid con la titularidad de la Sinfónica de Oregón en Portland y la Orquesta del Grant Park Festival en Chicago.

¿Por qué aceptó la oferta de venir como titular a la OSRTVE?

Empecemos por algo personal. Es bueno para mí tener una orquesta en Europa. He trabajado en España con diversas orquestas desde hace muchos años. Creo que empecé cuando el maestro López Cobos me invitó a la Nacional en el 88 o el 89. Y cuando estuve el año pasado con la OSRTVE nos fue muy bien, me preguntaron si estaría interesado en hablar de una posible titularidad y yo dije: hablemos. Y hablamos durante nueve meses, que es un tiempo largo. Teorizamos mucho acerca del significado de una orquesta en general y de esta en especial y de lo que se puede hacer aquí. Y me atrajo la cantidad impresionante de músicos excelentes que voy a tener conmigo y con los que va a ser muy positivo trabajar. Y, las cosas como son, también pensar que cada uno de los conciertos de esta orquesta se transmite por la radio y la televisión —hay quien me mataría por decir esto. Hoy una de las cosas más importantes son las relaciones públicas y esta orquesta, por estar donde está, tiene una posibilidad que simplemente no existe para las demás. Y eso es una ventaja enorme. Lo importante es no limitarse a decirlo sino saber a dónde queremos llegar y cómo utilizar esta ventaja.

Y tendrá ideas al respecto…

Muchas. De momento no puedo decir demasiado porque supondrían ciertos cambios y tengo entendido que aquí los cambios toman un poco de tiempo… No me gusta la burocracia pero tendré que acostumbrarme. Lo que hago ahora es hablar con la gente de la orquesta, con los representantes sindicales. Si queremos tener una visión del futuro más vale que compartamos las ideas que no que deba imponerlas el director artístico, decirle a la orquesta ustedes se tienen que comer esto porque yo lo preparé. La experiencia me dice que ese nos es el mejor método. Quiero trabajar en equipo, ser inclusivo, lo que no significa, desde luego, que las decisiones se puedan tomar en otro lado. Una orquesta es algo netamente jerárquico pero dentro de la jerarquía siempre se puede dialogar, hablar abiertamente, y voy a tratar de hacerlo así.

Concrete, por favor.

El horario de los conciertos por televisión. O el hecho de que seamos una orquesta que por denominación debiera grabar discos y que, además, tiene los medios técnicos en su propia casita. Más a largo plazo: esta orquesta tiene que viajar. Son algunas posibilidades… Mis ocho años en Oregón han pasado de una crisis a la siguiente y, ahora en Madrid, España está sufriendo, como todo el mundo, y lo vamos a tener difícil. Soy ambicioso pero realista. No tiene mucho sentido pedir para algo que nos cuesta tantos millones más de euros y que luego me digan que la idea es buena pero que no hay dinero. Pero sí debiéramos explorar el camino de las giras y las grabaciones.

El público de abono de la orquesta es más bien mayor…

En efecto, tenemos un público en su mayor parte maduro. Y debemos trazar una estrategia para atraer gente de menos edad. ¿Cómo se hace? Pues, lo primero de todo, conociendo mejor a ese público que ya tenemos. Quiénes son, dónde viven, por qué vienen, qué les gusta. Y a la vez viendo cómo atraer al público más joven. Es un trabajo como para que alguien se dedique a ello en exclusiva.


¿Y la sala? El Monumental fue un espacio estupendo pero sus buenos tiempos parecen lejanos.

Ya sé que respecto a este teatro siempre hay especulaciones. ¿Qué tiene de bueno? La acústica. Punto. Lógicamente prefiero no hablar del Monumental porque, por un lado, pienso que si una orquesta tiene a su disposición —más o menos, porque no nos pertenece— una sala de conciertos con una acústica como ésta, eso está ya muy bien. Pero, por otra parte, yo tengo ojos y oídos… Y aquí lo dejamos, sin ir más allá y sin abrir la puerta a ninguna especulación. Pero que quede claro que esta orquesta y este coro merecen una sala propia.

En todo caso, un asunto difícil de resolver.

Pero tiene que haber algún sitio, incluyendo éste. Un lugar que pueda ser la sede de la orquesta y del coro de la Radiotelevisión Española, es decir, de un organismo que es central en la vida de los españoles. Y ese organismo tiene una orquesta y un coro que hay que cuidar como dos joyas. Y ser uno de los que cuida esas joyas, las pule, es algo divino. 

Luis Suñén
(Extracto de la entrevista publicada en Scherzo nº 261, marzo de 2011)

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