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El presente y el futuro



El presente y el futuro

El artículo anterior sobre el desarrollo del negocio de las grabaciones clásicas durante los últimos veinticinco años incluía una evaluación de las opiniones de experimentados representantes de compañías discográficas internacionales, distribuidores y especialistas de los medios de comunicación. A pesar de la aparición (y desarrollo) de grandes artistas y la puesta en venta de grabaciones de gran calidad, lo que se pregunta ahora es qué futuro habrá para el negocio, golpeado por todos lados por la desaparición de las “auténticas” tiendas de discos, los conocimientos tecnológicos que se van exigiendo al comprador de grabaciones y el impacto que la piratería tiene en las empresas que las producen. En cuanto a los vaivenes, sean grandes o pequeños, que sufren las ventas de las grabaciones de música clásica, el artículo de este mes se hace una pregunta: ¿qué forma de visión colectiva del negocio tienen hoy las empresas más importantes del sector?

Comprar discos

En un pasado no muy lejano adquirir una grabación de música clásica significaba para infinidad de amantes de la música en todo el mundo, simplemente, entrar en una tienda de discos y comprar. Aunque sigue habiendo muchas tiendas de discos ejemplares —y muy dignas de ser apreciadas y conservadas— cada vez son menos en casi todos los países. Todas se enfrentan con el problema  de hacer frente a las demandas de un público cada vez mejor informado acerca de las quinientas nuevas grabaciones que cada mes aparecen en el mercado.

¿Cuáles son las alternativas a la tienda de discos? La venta por correo es una de ellas, aunque como concepto —usar el sistema postal como medio de entrega— no sea nada nuevo, El antiguo director editorial de la revista Gramophone, Christopher Pollard, recuerda que por muy importantes que fueran las tiendas de discos hace veinticinco años, “en Estados Unidos, y en menor grado en Europa, el mercado de los circuitos de venta por correo consiguió un volumen de ventas muy considerable. De una u otra forma este mercado parecía existir independientemente de las corrientes principales, posiblemente porque estaba ‘cerrado’, respondiendo excepcionalmente a los incentivos ofrecidos por los clubes ad hoc en lugar de a los movimientos del mercado general”.

Más reciente es la compra por correo a través de internet, método cada vez más popular en muchos países aun a pesar de las preocupaciones por el uso potencialmente fraudulento de información sobre las tarjetas de crédito. ¿Cómo ha ido la venta al por menor en los diferentes países si se compara con la venta online? Mirando más allá de los Pirineos, a Francia, un mercado típicamente fuerte para la música clásica, en el que las ventas en las tiendas de discos en años recientes han sido dominadas por FNAC, Virgin y Harmonia Mundi —ésta con 44 tiendas en el país— la situación actual es muy difícil según uno de los practicantes más activos y experimentados del arte de llevar las grabaciones a los consumidores desde hace muchos años: Yves Riesel. Propietario desde hace trece años de la distribuidora Abeille Musique y hoy también de un servicio de música online, recién creado —qobuz.com— Riesel es más pesimista que la mayoría en cuanto a la actual situación del mercado: “El problema principal con que nos enfrentamos en Francia es, como en otros lugares, cómo convertir nuestra música en beneficios durante el presente período de transición. Las ventas de los CDs en Francia cayeron en las tiendas que pertenecen a las cadenas —FNAC y Virgin— no porque aquéllas estuvieran en bancarrota sino porque sus secciones de CDs fueron destrozadas. La manera en que les vendíamos fue centralizada por completo y esa centralización se volvió una pesadilla: la logística interna se convirtió en un desastre, ya que dejaron de entregar localmente las existencias. Gracias a esto hubo exceso de stocks y más tarde conflictos por las devoluciones. Por esta razón FNAC y Virgin cedieron sus clientes a Amazon”.

Tanto en Japón como en el Reino Unido las noticias en los últimos meses no han sido alentadoras para la venta de grabaciones a través de las tiendas de discos HMV. Klaus Heymann, el fundador de Naxos, explicaba el cierre de una gran cantidad de tiendas autorizadas de HMV en Japón —antes de los devastadores sucesos que han afectado el país: “El mercado al detalle en Japón sigue siendo sano. Las tiendas que se están cerrando son las marginales de las provincias, que probablemente no vendían mucha música clásica para empezar, pero las tiendas con gran venta de clásica aún están bien —por ejemplo la HMV de Shibuya— y se están inaugurando varias nuevas este año”. En el Reino Unido, HMV anunció en enero el cierre de unas cuarenta tiendas antes de fin de año en respuesta a las “difíciles condiciones comerciales”. Hay que reconocer que estos cierres afectarán principalmente a pequeños puntos de venta secundarios en lugares donde la compañía ya tiene otras tiendas más grandes y, además, que las tiendas que serán cerradas no ofrecen ya una gran gama de grabaciones clásicas.

En España, hoy, la venta de grabaciones de música clásica está claramente limitada por la falta de tiendas de discos. Según Juan Lucas, el director de Diverdi, “hay muchas capitales —Valencia, Sevilla, Bilbao y La Coruña— esperando tener una buena tienda. Incluso Madrid, con una población de alrededor de cuatro millones de habitantes, no disfruta de una muy buena tienda de clásica, ni siquiera de esas en las que la clásica comparte espacio con otros géneros”. Debido a este vacío, tanto Diverdi como Harmonia Mundi han abierto sus propias tiendas (además de tiendas online), que exhiben los discos de los sellos que distribuyen. Y Lucas añade: “En nuestra tienda del Teatro Real, en Madrid, tenemos todo lo que el espacio nos permite aunque nos centramos en lo lírico y lo vocal”. Para Klaus Heymann “hay muy pocas tiendas de discos independientes en España, aparte de El Corte Inglés y FNAC. Y aunque estos dos detallistas han reducido el espacio para las grabaciones clásicas, sigo creyendo que hay negocio en España. El mercado español de clásica está claramente afectado por la precaria situación económica del país, pero también por el hecho de que, hasta la fecha, no hay ningún operador realmente adecuado para la venta por correo. Posiblemente Amazon se establecerá ahí, como lo hizo recientemente en Italia, y cuanto antes mejor”.

Según un artículo en el Financial Times del 15 de febrero de 2011, Amazon está “echando los cimientos para establecer un nuevo sitio de e-comercio para servir clientes en España”. Este hecho podría servir de estímulo para vender las grabaciones clásicas aquí, ya que el acceso a internet y las ventas online están aumentando continuamente, incluso en esta época de recesión económica. Las cifras recientes en cuanto a la implantación de internet en España —recopiladas por la página web Internet World Stats— indica que el 62, 6% de la población española tiene ahora acceso a internet —comparado, por ejemplo, con el 79, 1% en Alemania y un promedio dentro de la Unión Europea del 65, 3%. Un estudio realizado el pasado año por Nielsen Company reflejó que el 9% de los internautas encuestados en España mostraba interés en comprar online música grabada —incluyendo el pequeño porcentaje correspondiente a la música clásica—, frente a una cifra global del 18%. Para equilibrar ambas, vale la pena notar que en Estados Unidos, donde la desaparición de las tiendas de discos ha sido especialmente drástica, las ventas de grabaciones de los sellos de clásica desde páginas web como Amazon o Arkiv Music pueden llegar a un 80% —y en el Reino Unido esta cifra ronda el 50%. (...).

Mark Wiggins
Traducción: Barbara McShane
(Comienzo del reportaje publicado en Scherzo nº 264, junio de 2011, pgs. 112 a 116)

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