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Murray Perahia



Murray Perahia

Tan importantes son en un músico la tenacidad, la constancia, la concentración y el estudio como la capacidad para absorber las influencias de los grandes maestros. Murray Perahia (Nueva York, 1947), miembro de una familia de origen sefardí, se formó inicialmente bajo el régimen estricto y severo que le impuso Jeannette Haien, su primera profesora, pero era todavía muy joven cuando comenzó a estudiar con Mieczyslaw Horszowski en el Mannes College, cuando conoció a Rudolf Serkin, a Pablo Casals y a los miembros del Cuarteto Budapest durante el Festival de Marlboro de 1967, cuando poco después recibió algunas clases de Vladimir Horowitz y cuando por esas mismas fechas se relacionó con Artur Rubinstein. No resultaría chocante que fuese durante ese periodo cuando consolidase la mesura, la precisión, la generosidad, el sentido del color, la belleza del sonido y el fervor poético que desde entonces han definido su pianismo, inclinado desde muy temprano hacia el romanticismo cautivador e intimista de Schumann, Chopin y Brahms, y no tanto hacia el más expansivo de Rachmaninov o del joven Liszt. Un poco después, Mozart entró en su vida después de escuchar a Serkin con George Szell en algunos Conciertos para piano, y no tardó en tocarlos (y dirigirlos) él mismo con músicos de la Sinfónica de Baltimore. Perahia crecía, y Horszowski lo vio claro: tenía que ganar el concurso de Leeds. Y lo hizo en 1972.

Una vez en Inglaterra, su carrera se lanzó de forma imparable. Pocos días después de ganar el concurso tuvo ocasión de asistir al último recital que ofrecieron conjuntamente Peter Pears y Benjamin Britten; más tarde, ante la enfermedad del compositor, el tenor pidió a nuestro pianista que fuera su acompañante, y de esta forma colaboraron en el Festival de Aldeburgh de 1973. Por otra parte, profundizó en la música de Mozart haciendo y grabando sus Conciertos para piano con la English Chamber Orchestra. Un Mozart, el suyo, cálido, nítido y matizado, de gran fantasía expresiva y depurado lirismo, más vivo, cantable, ligero y luminoso, aunque de acentos menos dramáticos, que el que Daniel Barenboim acababa de registrar con la misma orquesta. Durante esta larga época, además, mantuvo una relación privilegiada con músicos como Celibidache, Giulini, Haitink o Solti, codirigió Aldeburgh (1983-1989) y grabó profusamente para CBS, sobre todo obras de Beethoven, Chopin, Mendelssohn, Mozart y Schubert. Después, durante buena parte de los años noventa, su carrera se vio sumida en una profunda sombra, pues un problema en la mano derecha lo mantuvo alejado de las salas de conciertos. Decidió buscar refugio en la obra de Bach, y está más o menos reconocido que desde la vuelta a la actividad se ha ido afirmando como el mayor pianista bachiano desde los tiempos de Gould, dado el tono sereno, reposado y de gran hondura poética que ha venido imprimiendo a su música. Así lo demuestran sus cálidas y fluidas Variaciones Goldberg de 2000, una de sus grabaciones más alabadas, pero también incursiones más recientes como las de las Partitas, introspectivas y equilibradas, de ricos claroscuros y un muy sugerente vuelo lírico.

Ahora, en su madurez, aunque los fantasmas no se han ahuyentado del todo y los problemas en la  mano derecha han seguido manifestándose de cuando en cuando, Murray Perahia es principal director invitado de la Academy of St. Martin in the Fields y, ante todo, reina en el mundo cada vez más deshabitado de los poetas del piano. El tiempo ha serenado aún más su arte, que nunca fue el de un mero virtuoso, y la música habla hoy en sus manos con naturalidad y con una contención a veces casi mística. Así se mostrará ante el público en el próximo concierto del Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo, en el que interpretará obras de compositores que le son especialmente afines: Bach, Beethoven, Schumann, Chopin y Brahms. Y a su lado, el aura imperceptible de los grandes de todos los tiempos.

Asier Vallejo Ugarte

DISCOGRAFÍA SELECCIONADA
BACH: Partitas nºs 1, 5 y 6.
— Partitas nºs 2, 3 y 6.
— Suites inglesas nºs 1, 3 y 6.
— Suites inglesas nºs 2, 4 y 5.
— Variaciones Goldberg.
BEETHOVEN: Conciertos para piano. Royal Concertgebouw Orchestra. Bernard Haitink.
— Sonatas nºs 9, 12 y 15.
BRAHMS: Variaciones Haendel. Rapsodias op. 79. Obras para piano op. 118 y op. 119.
CHOPIN: Estudios.
— Baladas.
GRIEG/SCHUMANN: Conciertos para piano. Sinfónica de la Radio Bávara. Colin Davis.
MENDELSSOHN: Conciertos para piano. Orquesta de la Academy of the St. Martin in the Fields. Neville Marriner.
— Romanzas sin palabras.
MOZART: Conciertos para piano. English Chamber Orchestra.
SCHUBERT: Sonatas D. 958, 959 y 960.
SCHUMANN: Kreisleriana. Sonata nº 1, op. 11.

Todas las grabaciones están editadas por Sony.

Madrid. Auditorio Nacional. Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo. 13-XII-2011.
Murray Perahia, piano. Obras de Bach, Beethoven, Brahms, Chopin y Schumann

(Artículo publicado en Scherzo nº 269, diciembre de 2011)

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