Ud. está aquíInicio / Marzo 2010 / Opinión / Que siga la música

Que siga la música



Que siga la música

Todos los años el editorial de este mes de marzo nos sirve para repasar un poco lo que ha sido el MIDEM, la feria en la que se encuentran algunos de los más significativos actores de la industria musical en sus distintos ámbitos y donde, como nuestros lectores saben, acude SCHERZO como miembro fundador de los Midem Classical Awards, los premios que concedemos, en el marco de esa cita anual, unas cuantas revistas de música clásica y emisoras especializadas que un día decidimos trabajar juntos. La crisis, naturalmente, ha sido el telón de fondo pero también es cierto que los sellos independientes dedicados a la música clásica se quejaban poco de ella, dando la sensación de que habían conseguido capearla y de que, en efecto, en algunos países europeos se atisba ya una cierta luz al final del túnel, esa que aún nos queda por ver a los españoles. Por cierto, esta vez la presencia institucional hispana ha sido menor, más activo el stand catalán que el semidesierto de la SGAE —en otras ocasiones sobrado de efectivos—, quizá más volcada ésta en los días del MIDEM en resolver problemas graves y —ojalá, aunque no lo parece— en explicar sin acritud los derechos de los creadores a cobrar por su trabajo —García Lorca en un colegio, las peluquerías y los campos de fútbol como protagonistas últimos de un asunto que nunca debía haber llegado a semejantes extremos.
 
En los días del MIDEM surgía también la noticia, que recoge y comenta nuestro colaborador Norman Lebrecht, del fichaje del pianista Lang Lang por parte de Sony. La noticia coincidía con la presencia del pianista en España, con el equipo de Deutsche Grammophon volcándose en su promoción, y cabe pensar por ello en la sensación de desilusión que debió embargar a quienes han hecho de él la estrella que hoy es. Son cosas que pasan en cualquier ámbito —del editorial al futbolístico— y que inciden sin duda en cómo la música clásica, a pesar de las crisis, es todavía para las grandes compañías un negocio a tener en cuenta, sobre todo si el artista es un verdadero animal mediático en un mercado emergente como el chino. Un mercado, curiosamente, en el que la piratería es ley —China encabeza una clasificación en la que, se dice, España ocupa el segundo lugar— pero en el que, con todo y ello, la presencia mediática de Lang Lang puede servir para hacer que el producto acabado resulte más atractivo para los compradores que su falsificación. Y dada la potencialidad de las posibles ventas chinas, los beneficios habría de resultar más que suficientes para la nueva compañía de Lang Lang que, con toda seguridad, aprovechará el tirón de su nuevo fichaje para algo más que grabar discos.
 
La corporación Sony Music, a través de sus distintas marcas, ha invertido en los últimos años en nuevos artistas que sustituyeran a las grandes glorias de la casa como Glenn Gould o Yo- Yo Ma, ha recuperado para los estudios de grabación a Murray Perahia, ha mantenido a grandes figuras como Nikolaus Harnoncourt —en Deutsche Harmonia Mundi— o lanzado definitivamente a otras que al fin lo son, como Christian Gerhaher o Paavo Järvi —en RCA. Quizá sería interesante que, a partir del fichaje de Lang Lang, Sony apostara un poco más por España, donde sus novedades de música clásica aparecen en mucha menor medida que en otros países europeos y donde su nueva estrella es una figura extraordinariamente querida por el público —recordemos su debut entre nosotros de la mano, precisamente, de SCHERZO y su antigua casa de discos, Deutsche Grammophon, todo un éxito que se ha ido repitiendo a cada nueva visita.
 
En fin, que el piano, y si su intérprete tiene los ojos tirando a rasgados más aún, sigue siendo el rey. Para sustituir a Lang Lang, Deutsche Grammophon, que perdió en su día al excelente y muy serio Yundi Li —que ha fichado por una EMI que anunciaba hace unos días pérdidas por valor de dos mil millones de dólares y amenaza de quiebra— jugará las cartas de Alice Sara Ott y Yuja Wang, jóvenes, guapas y buenas pianistas. Ambas han protagonizado en diciembre pasado los dos conciertos del Ciclo de jóvenes intérpretes de la Fundación Scherzo, que de nuevo se ha adelantado a los acontecimientos. En los tiempos todavía dorados los aspirantes a estrellas eran otros. Los nombres cambian, el negocio debe seguir, la música sonar sin descanso.

Más sobre

Discos excepcionales Scherzo
El tablón de anuncios de Scherzo
Hemeroteca Scherzo
Premios Internacionales de Música Clásica
Ciclo de grandes intérpretes
Ciclo de jóvenes intérpretes
Fundación Scherzo
Enlaces de Internet de Scherzo
Siguenos en Facebook
Siguenos en Twiter