Ud. está aquíInicio / Julio-Agosto 2010 / Opinión / Los parados de la cultura

Los parados de la cultura



Los parados de la cultura

El pasado mes de abril se presentaban, en Londres y en Madrid respectivamente, sendos informes que, desde distintos puntos de vista, abordaban los efectos de las descargas ilegales en el mercado musical. Para la Federación Internacional de Productores Fonográficos (IFPI) la caída mundial del 7% en la venta de discos constituía un peligro más que evidente. Para la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) se trataba de una oportunidad para difundir el trabajo de artistas minoritarios o independientes, más conciertos y un incremento de unos ingresos que se duplicaron entre 2005 y 2008, pasando de 144 millones de euros a 305. Fedea consideraba que “lo único que se logrará con una política policial será dificultar el cambio de modelo productivo y frenará el uso de internet en España”. Sin embargo, para la IFPI, la implantación de mejoras legislativas en cada país permitirá “una recuperación global a largo plazo del negocio”. Fedea añadía que no está muy claro, pues “no está demostrado que la industria del ocio vaya a perder a causa de las descargas y el intercambio de ficheros digitales en internet”.
 
Este es, a grandes rasgos, el resumen de lo que la Agencia EFE transmitía en aquella fecha todavía cercana. Hoy a eso se le puede añadir algún dato más. Según el informe Construir una economía digital: de la importancia de preservar puestos de trabajo en las industrias creativas europeas, hecho público por la Cámara Internacional de Comercio (ICC), siguiendo el ritmo actual, el total de las pérdidas directas e indirectas —desde la producción a los impuestos— por piratería podría llegar en 2015 a los 56 mil millones de euros, lo que llevaría aparejada la desaparición de 1, 2 millones de puestos de trabajo en la Unión Europea a lo largo de los próximos cinco años. Recordemos que, actualmente, las industrias culturales europeas emplean a unos catorce millones de personas. Es sólo una previsión pero es una previsión alarmante.
 
Ante semejantes cifras no parece raro que los gobiernos luchen contra la piratería en el contexto de una política de mercado que no puede permitirse el lujo de mandar al paro a tanta gente. Y, claro, no vale que se eximan a sí mismos del necesario aparato legislativo por el argumento de que es imposible ponerle puertas al campo. La creatividad no se sustenta en la ausencia de leyes de propiedad intelectual —hay alternativas en uso por muchos creadores— o en la minimización de sus efectos temporales, lo que si introduce un elemento de discusión interesante lo hace de forma tan asimétrica como si verdaderamente no se quisiera discutir seriamente la cuestión.
 
En el terreno del clásico, el efecto de la piratería ni ha destruido la música ni la ha aumentado pero en lo que afecta a las multinacionales que lo sostienen en buena medida el efecto —directo y colateral— podría ser devastador. Habrá que adaptar las leyes a parámetros más realistas pero protectores también de los derechos de cada cual. Un sistema de producción más barato puede significar también un consumo más barato —y esperamos que no hablen demasiado fuerte las compañías suministradoras de ADSL— y no necesariamente el fin de una industria que permite vivir a mucha gente y aporta contenidos de interés para mucha más. Incluida esa a la que tan difícil parece convencer de que es justo pagar por ello como se paga por todo lo demás.
 
P.S.— El BOE del 21 de mayo anunciaba la derogación de la orden CUL/64/2008 por la que se regulaba el Consejo Artístico del Auditorio Nacional de Música. Sic transit gloria mundi. El tiempo nos ha dado la razón aunque el diagnóstico nos costara caro.

Más sobre

Discos excepcionales Scherzo
El tablón de anuncios de Scherzo
Hemeroteca Scherzo
Premios Internacionales de Música Clásica
Ciclo de grandes intérpretes
Ciclo de jóvenes intérpretes
Fundación Scherzo
Enlaces de Internet de Scherzo
Siguenos en Facebook
Siguenos en Twiter