Música y pensamiento (III)

Pasión, redención, símbolo. El tan admirable, fascinante y cautivador poder de la música se expresa no sólo técnicamente, a través de la armonía, la melodía y el ritmo. Esta proteica y extraña potencia contiene, sobre todo, una dimensión anímica de muy difícil conceptualización que puede conducir al éxtasis de las pasiones (corporal) o, en el otro extremo, al apaciguamiento o reconciliación con la vida en todas sus formas, e incluso, en última instancia, a la redención (éxtasis espiritual).

En este tercer dosier sobre pensamiento y música se dan cita tres perspectivas distintas, pero en absoluto excluyentes, a la hora de interpretar el arte musical. Si en Schelling aparece como la primera de las artes figurativas y representa el movimiento como tal, depurado de los objetos, en Philipp Mainländer refleja los estados de la voluntad, sus “vibraciones” (alegría, valentía y temor, esperanza y desesperación, amor y odio…), y, en fin, en el danés Kierkegaard se presenta atronadora y casi jactanciosamente en todo su esplendor como el arte de las pasiones, expresada de manera incomparable en el Don Giovanni mozartiano. Tres vías singulares y en algunos puntos extremas de comprender el influjo de la música en nuestro ánimo.

Carlos Javier González Serrano
Coordinador del dosier

 

Este dosier Música y pensamiento (III) se compone de los artículos: 

– La música como dominio de las pasiones: Søren Kierkegaard, por Carlos Javier González Serrano
– La genialidad sensual en el Don Juan de Mozart, por Søren Kierkegaard
– Almas que vibran: la filosofía de la música de Mainländer, por Manuel Pérez Cornejo
– Schelling y la arquitectura como música congelada, por Virginia Moratiel