Luis Martínez Pueyo (La Guirlande)

Luis Martínez Pueyo (La Guirlande)

La música antigua vive un momento floreciente en España gracias a los muchos grupos y solistas jóvenes que han aparecido en los últimos años. Buena parte de estos intérpretes se han formado en el extranjero. Algunos, decidieron volver, pero otros han optado por seguir en Suiza, Holanda, Alemania o Inglaterra. El caso de Luis Martínez Pueyo es un tanto especial: sigue residiendo en Basilea (estudió traverso barroco en la Schola Cantorum Basiliensis), pero ha creado en España —y con músicos españoles— La Guirlande, ensemble especializado en la interpretación historicista de los siglos XVIII y XIX, y ganador ya de varios concursos nacionales e internacionales. En esta entrevista, el director de La Guirlande desgrana la trayectoria del grupo, sus proyectos y sus ambiciones.

(…) ¿Cuánto puede variar el orgánico de La Guirlande?

Hemos hecho desde sonatas para flauta y clave hasta un máximo de cinco músicos, que es precisamente el orgánico empleado en nuestro disco: Joan Boronat al clave, Eva Saladin al violín, Ester Domingo al violonchelo, Pablo FitzGerald a la guitarra y yo mismo a la flauta travesera. Fue un programa que tocamos por primera vez en el I Festival de Música Antigua de Épila hace dos años, que repetimos el pasado diciembre en el Festival de Música Antigua de Basilea y que tocaremos ahora en el Festival Clásicos en Verano de la Comunidad de Madrid.

¿Cuál es ese programa del disco?

Es música española de la segunda mitad del siglo XVIII, salvo la obra de Cabanilles. El programa está basado en virtuosos españoles que viajaron por toda Europa y fueron famosos allá por donde pasaron. Es, salvando las distancias, nuestro caso: músicos españoles que tocan en el extranjero. Los primeros compositores que nos vinieron a la mente fueron los hermanos Pla; sobre todo los oboístas Joan y Josep, ya que Manuel no salió de España y pasó casi toda su vida en Madrid. De ellos hemos incluido tres sonatas en trío, dos de ellas encontradas hace unos años en el Conservatorio de Génova, y otra localizada en la Biblioteca Nacional de París. Otra de las obras incluidas es una sonata para violín del alicantino Joaquín Nicolás Ximénez Brufal, perteneciente a un juego de seis que tienen una calidad increíble y una dificultad técnica altísima. Y lo sorprendente es que nadie las había grabado antes.

Ximénez Brufal es un nombre que dirá muy poco o nada al lector.

Es muy poco conocido, pero tiene una historia muy curiosa. Era el segundo violín de la Colegiata de San Nicolás de Alicante, y se sentía infravalorado en ese puesto. Hay textos en los que se cuenta que incumplía continuamente sus deberes con la orquesta, que se ausentaba, lo iban a buscar y lo encontraban en la plaza de toros presenciando una corrida en lugar de estar tocando en los oficios… Por lo visto, el conde de Sandwich lo escuchó tocar en algún momento y le ayudó en su viaje a Londres. Ximénez Brufal se fue a Inglaterra en 1763, cuando tenía solo 21 años. (…)

¿Qué otras obras tiene el disco?

Hay una sinfonía para violonchelo de Giacomo Facco, de la colección que encontró Guillermo Turina en la Biblioteca Nazionale Marziana de Venecia hace unos años. La idea era incluir también obras de alguien que hubiera hecho el camino contrario, es decir, que fuera extranjero y viniera a España a trabajar. Hablamos con Turina, que tuvo la gentileza de dejarnos sin el más mínimo problema las partituras para que eligiéramos la obra que más nos gustara. Por otro lado, hemos grabado una sonata para flauta sobre la que hay bastante controversia, ya que está atribuida a un tal Felipe Lluch, que no se sabe quién es, si es que realmente fue alguien, porque parece que el personaje no existió. Yo creo que ahí la musicología ha jugado alguna mala pasada, porque en el manuscrito, que está en Londres, aparece la firma de Filippo Llugge. Lo más probable es que la sonata sea de un flautista romano llamado Filippo Rugge, el cual era muy conocido en Madrid, como lo prueba el hecho de que haya numerosas obras suyas en la Biblioteca Nacional. Por último, hemos incluido la Corrente italiana de Joan Cabanilles, aunque se sabe con bastante certeza que esta pieza no es suya. Si finalmente figura en el programa es porque es una obra que realmente nos gusta mucho y porque musicológicamente tiene sentido incluirla, tal y como explicamos en el texto del libreto del disco.

Se constata en ustedes ese compromiso que es común a no pocos grupos españoles de música antigua constituidos en los últimos años, que es el de la recuperación patrimonial.

Es que, si no hacemos nosotros esta música, no van a venir los alemanes o los franceses a hacerla. Pero no se trata de recuperar por el mero hecho de que sea española, sino porque esta música que se está recuperando tiene una calidad extraordinaria. No entiendo muy bien por qué no se había recuperado hasta ahora. (…)

[Foto: Noah Shaye]

(Extracto de la entrevista publicada en el nº 352 de Scherzo, de junio de 2019)