Fallece el director de orquesta Michael Gielen

Fallece el director de orquesta Michael Gielen

El pasado dia 8 fallecía a los 91 años el director de orquesta Michael Gielen. Nacido en Dresde en 1927, Gielen tuvo que emigrar a Argentina en 1940 con su familia debido a que su madre era judía. Sobrino del pianista Eduard Steuermann, quien había sido alumno de Schoenberg, el joven maduró muy pronto el interés por la música de vanguardia. Cuando a partir de 1950 regresó a Europa, la ópera y el repertorio contemporáneo se convirtieron en su doble especialidad. Sobre todo en este último mantuvo un papel muy destacado, asegurando el estreno de obras como el Requiem de Ligeti o Die Soldaten de Zimmermann.

Su especial dedicación a la música del siglo XX pudo, tal vez, restarle notoriedad entre el gran público. Fue sólo a partir de los años 90 cuando Gielen empezó a ser reconocido como una de las grandes figuras de la dirección orquestal. El punto de inflexión pudo marcarlo su elogiada integral de las sinfonías de Mahler, que realizó con la Orquesta de la SWR de Baden-Baden y Friburgo y que editó el sello Hänssler. Ante la resonancia alcanzada por esta integral y los numerosos reconocimientos recibidos, Hänssler concedió a Gielen patente de estrella discográfica y se dedicó a publicar los muchos registros suyos conservados en los archivos de la radio alemana, realizados a lo largo de más de cinco décadas (1961-2014). Salieron así al mercado sus integrales de las sinfonías de Beethoven, Brahms y Bruckner, incluidas dentro de una poderosa “Michael Gielen Edition” de más de sesenta CD. El repertorio, aunque mayoritariamente centrado en el siglo XX, dejaba claro que Gielen era mucho más que un especialista en lo contemporáneo. Entre sus hitos discográficos cabe recordar también un Moisés y Aarón (Philips, 1974) que cuenta entre las mejores versiones de la ópera de Schoenberg.

El estilo interpretativo de Gielen —que desde 2014 había dejado la batuta por problemas de salud— se caracterizaba por un enfoque analítico de extremada claridad y precisión, un poco a lo Boulez, pero matizado a la luz de una sensibilidad centroeuropea por las sonoridades calurosas y expansivas. Todo ello daba como resultado unas lecturas que, si bien tendían inevitablemente a iluminar los rasgos “modernos” de cualquier partitura, lo hacían sin radicalismos, sin ánimo de saldar cuentas con el pasado.

Stefano Russomanno

Foto: Wolfram Lamparter