PORTUGAL / El Trío Arbós, en Festival Terras Sem Sombra, por Andrés Moreno Mengíbar

PORTUGAL / El Trío Arbós, en Festival Terras Sem Sombra, por Andrés Moreno Mengíbar

Festival Terras Sem Sombra. Monsaraz. Iglesia de Nossa Senhora da Lagoa. 23-II-2019. Trio Arbós. Obras de F. Pedrell, J. Malats, A. Rey Colaço y E. Granados.

Andrés Moreno Mengíbar

El festival portugués Terras Sem Sombra inauguraba en esta ocasión su colaboración con Acción Cultural Española y el Ministerio de Cultura a través de la Mostra Espanha, que este año permitirá llevar la programación itinerante de este certamen a poblaciones españolas como Valencia de Alcántara y Olivenza. Para la ocasión se contó con la presencia del prestigioso Trío Arbós, que ofreció un programa basado esencialmente en su última grabación. Se abrió la noche con el Nocturne-Trío op. 55 de Felipe Pedrell,en cuyos primeros compases ya pudimos disfrutar del fraseo y del sonido sumamente matizado de Bercovich en su tema de apertura, seguido con igual melancolía por Gómez sobre el acompañamiento ondulante de Garvayo. Éste pudo explayarse a voluntad en el Trío de Malats, de escritura pianística muchos más brillante y en la que el pianista motrileño sobresalió por la energía de su articulación y la sensibilidad de su fraseo. Bercovich dejó salir en el Allegro inicial toda la exaltación expresiva en sus ataques y en su fraseo. Con una homogeneidad y un empaste sobresalientes, el grupo degustó con generoso rubato el Andante y resolvió el Vivace con efusividad y riqueza de sforzandi.

En el primitivo Trío Arbós, junto al gran violinista y el violonchelista Rubio se encontraba el pianista hispanoportugués Alexandre Rey Colaço (1854-1928). Pues bien, Juan Carlos Garvayo ofreció al público del concierto la primicia de sus transcripciones para trío de tres de los fados que Rey Colaço compusiese para el teclado. Se trata de fados alejados de la imagen sonora que de esta  música tenemos en la actualidad, pues se trata de danzas de tempos mucho más rápidos y de ritmos más marcados, entroncadas directamente con los tangos y habaneras del siglo XIX. Fueron versiones muy idiomáticas y fraseadas con gran atención a las síncopas y los cambios de ritmo.

Se cerró el programa con el Trío op. 50 de Granados. Aquí el grupo desplegó toda una variada paleta de colores desde las figuraciones iniciales del piano, como oleadas sonoras sumamente matizadas, culminando con toda una explosión de energía en los ataques y de pasión en la expresión en el Finale.

(fotografía: Herberto Smith)