MADRID/ Elogio de lo íntimo

MADRID/ Elogio de lo íntimo

Madrid. Iglesia Alemana. 23-III-2019. Calia Álvarez, viola da gamba. Paco Quirce, poesía. Obras de Johann Sebastian Bach.

Imanol Temprano Lecuona

La crisis del Antiguo Régimen y el auge de la burguesía trajeron cambios en las formas de producción y recepción de la música. Desde la segunda mitad del siglo XVIII, las Cortes europeas perdieron relevancia como focos de creación cultural y aparecen nuevos ámbitos de difusión musical de la mano de empresarios privados  en un proceso de democratización que tendrá una de sus manifestaciones más características en las sociedades de conciertos públicos, como la de Salomon en Londres. Pero estas transformaciones se cobraron sus víctimas; en el camino desaparecieron instrumentos como el clave, el laúd o la viola de gamba, auténticos protagonistas de los salones aristocráticos y que ahora resultan inadecuados por sus limitaciones de volumen para las salas de concierto.

Paradójicamente, a pesar de la revalorización de estos instrumentos desde hace unas décadas de la mano del movimiento de la Interpretación Históricamente Informada, actualmente resulta difícil asistir a un concierto en el que se pueda disfrutar en óptimas condiciones de la sonoridad de alguno de estos instrumentos. Por ello, no cabe sino agradecer y no dejar escapar la oportunidad cuando se presenta.

Tal fue el caso del concierto que ofreció la violagambista Calia Álvarez el pasado sábado en la Iglesia Evangélica Alemana, en pleno centro de Madrid y muy cerca de uno de los espacios urbanísticos más atroces de la capital. El lugar del concierto y su entorno no deben tomarse como un dato secundario, pues el interior neobizantino de este pequeño templo se presta de forma ideal al formato de la propuesta, un instrumento a solo, como todo los conciertos que componen Soledades, el ciclo del El canto de Polifemo en el que se inscribe. De la misma manera que el contraste entre la paz e intimidad de la iglesia y la hostilidad y el ruido de las proximidades de la Plaza de Colón devienen en metáfora de la suerte que corrió el instrumento abocado a su fin por otros instrumentos de mayor sonoridad pero, quizás, menor belleza.

En programa un monográfico dedicado a Johann Sebastian Bach (“A solas con Bach”) compuesto por transcripciones para viola de gamba de las dos primeras suites para violonchelo y de la partita para flauta BWV 1013. La interpretación estuvo a la altura del reto. Calia Álvarez supo dotar a cada una de las danzas que componen las suites para violonchelo del carácter que requieren: los experimentales preludios, las nobles allemandescourantes enérgicas, la languidez de las sarabandes, minuetos gráciles y vivaces gigas. Todo ello en un discurso sonoro de gran coherencia y honestidad, que sacó partido de la riqueza de armónicos del instrumento y jugó con las disonancias integrándolas con naturalidad, sin amaneramientos, como parte esencial de la retórica barroca.

La cercanía del público con la intérprete y las dimensiones del recinto contribuyeron a que se creara un clima de gran intensidad y emoción, especialmente en esas zarabandas estiradas hasta el límite de lo posible por la intérprete.

Entre cada una de las suites Paco Quirce leyó tres poemas de su incontenible producción escritos para la ocasión. Para Calia, Mientras Calia y Desde Calia coquetean con lo cursi y lo frívolo y los evitan con inteligencia y sentido del humor, constituyendo un delicioso complemento a un concierto excepcional.