Ud. está aquíInicio / Octubre 2015 / Entrevista / Paco Azorín

Paco Azorín



Paco Azorín

Paco Azorín es un “teatrista total”. Bueno, no sé si alguna vez ha sido actor, pero se enfrenta a títulos teatrales y operísticos como escenógrafo, director de escena e iluminador; a veces, todo al mismo tiempo, todo en el mismo espectáculo. Hace unos meses reseñábamos aquí su puesta en escena (y todo lo demás) de La voz humana, de Poulenc, con María Bayo, en los Teatros del Canal. Recuerdo espacios escénicos suyos como el de Nuestra clase, del polaco Tadeusz Slobodziadnek, dirigida por Carme Portaceli, una obra dolorosa basada en un ensayo histórico, Vecinos, de Jan T. Gross, del que habla Tony Judt en Postguerra, y que ha servido para alguna película también dolorosa, como Poklosie, de Wladyslaw Pasikowski. Los polacos reconocen su pasado y señalan sus fosas con ejecutados, no como… como aquí, pongamos por caso. 

Paco Azorín nació en Yecla en 1974, y por lo tanto es para nosotros un director joven. Por otra parte, su formación es muy sólida en lo teórico (ha estudiado en el Institut del Teatre de Barcelona, pero no sólo) y ha tenido una práctica temprana en un medio teatral más propicio que el de otras ciudades españolas. Además de con Carme Portaceli, uno de los grandes nombres del teatro de nuestro país (si se me permite decir “nuestro país”), Paco Azorín ha realizado escenografías con gente de la altura artística de Mario Gas, Lluís Pasqual o Víctor Ullate. En la charla que mantenemos surgen algunos de sus ideales estéticos, como la función del espacio en la dramaturgia, y la voluntad de estilización que huye del realismo fotográfico, documental, decorativo. Antes de empezar, hablamos de su Otello, de la inconsistencia del estatus social del protagonista, que ahora desarrollará. Recordamos lo escrito hace mucho años por Max Frisch a propósito del personaje y su situación social. Otello es una de sus puestas en escena inmediatas. Antes de ese Otello puso en escena Tosca en el Maestranza de Sevilla, en mayo, más o menos la misma Tosca que dirigió el año pasado en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona.

El Otello de Verdi parte de un buen original, no hay duda, quién va a poner en cuestión ahora a Shakespeare, pero…

El motor dramático del Otello es la música. Es en el sonido que Verdi le atribuye al todo, pero también a cada uno de los personajes, donde se encuentra la verdad teatral de las situaciones. En la música está el drama, más que en el texto. Otelo, como personaje, es un protagonista aparente, pero en el centro del movimiento de la trama se encuentra Iago. Por eso en mi puesta en escena presento a Iago como director teatral, como el que mueve los hilos, el que crea el espectáculo.

Se nos ha repetido que Otello quiere decir “los celos”.

Sí, y que Hamlet es “la duda”. Esos tópicos, en efecto muy repetidos, ocultan la verdad compleja. Otello no es una obra que trate de celos patológicos. Para algo así habría que acudir a otro Shakespeare, por ejemplo, al Cuento de invierno. Lo de Otelo es una situación de inestabilidad personal a pesar de sus éxitos. Otelo es negro en un país de blancos, desde luego lleno de racistas; Otelo ocupa sin gran seguridad interior, pese a sus logros en la guerra, una situación frágil de poder, y además es bastante mayor que la muchacha con la que se casa, Desdémona. El planteamiento de Verdi se aleja del original en algunos aspectos, y hay que indicar que Arrigo Boito, libretista y compositor, es el auténtico responsable de que exista el Otello de Verdi. No le fue fácil convencerle del proyecto, pero al final Boito consiguió que Verdi dejara atrás sus dudas, y planteó un libreto en que se suprime todo el primer acto de Shakespeare, el de Venecia, el de la prohibición paterna a Desdémona. Y esto es muy eficaz para la ópera, porque Otelo aparece en la primera escena en la cúspide de su poder, de su triunfo (Esultate!) y a partir de ahí asistimos a una caída que se acelera desde determinado momento. Esa caída, que no es decadencia, es otra de las dimensiones en las que se fija el planteamiento teatral que hago de esta ópera. (...)

Santiago Martín Bermúdez

(Comienzo de la entrevista publicada en el nº 311 de Scherzo, octubre de 2015)

En la Tienda de Scherzo puede adquirir la revista completa del mes en formato PDF (precio: 4 Euros) o en papel (precio: 7,50 Euros) así como cualquiera de las secciones en la que la hemos dividido: Dosier o Discos (precio de cada sección: 2 Euros).

También está disponible la suscripción online (precio: 40 € / 11 números)

Más sobre

Discos excepcionales Scherzo
El tablón de anuncios de Scherzo
Hemeroteca Scherzo
Premios Internacionales de Música Clásica
Ciclo de grandes intérpretes
Ciclo de jóvenes intérpretes
Fundación Scherzo
Enlaces de Internet de Scherzo
Siguenos en Facebook
Siguenos en Twiter