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Nueva sección AUDIO: Soplan vientos nuevos



Nueva sección AUDIO: Soplan vientos nuevos

Muchos, y muy importantes, han sido los cambios acaecidos en los últimos años en la industria audiovisual, en especial los aplicados a la reproducción de la música, que han estado marcados por la imparable tendencia hacia la digitalización de los contenidos y la distribución de los mismos por Internet. Estos cambios presentan ventajas e inconvenientes; por un lado, hoy en día podemos disponer de música a cualquier hora y en cualquier lugar, siendo suficiente un teléfono móvil y unos auriculares para escuchar la música almacenada o para acceder a las emisoras de radio por Internet o a alguno de los servicios de streaming de audio y vídeo, gratuitos o de pago. Por otro lado, para muchos aficionados de cierta edad con escasos o nulos conocimientos informáticos, las nuevas formas en la reproducción de música digital presentan complejidades que generan una resistencia a adoptar los nuevos formatos, a pesar de la creciente dificultad para comprar CDs debido a la continua desaparición de las tiendas físicas. Otro problema relacionado con los formatos digitales es que los codificadores de audio generalmente utilizados (MP3) comprimen los ficheros digitales para reducir el ancho de banda necesario para su transmisión y el espacio de almacenamiento en el dispositivo de reproducción, lo que conlleva pérdidas de información que repercuten en la calidad de sonido. Afortunadamente, y como veremos más mas adelante, tales limitaciones tienden a desaparecer hoy en día.

En la creencia de que la mayoría de los lectores de SCHERZO no son expertos en electrónica y en música digital, en esta nueva sección procuraremos explicar de una forma sencilla los conceptos técnicos básicos que ayuden al melómano a elegir sus nuevos sistemas de reproducción musical con presupuestos razonables, aunque sin dejar de lado los sistemas de más alto nivel para audiófilos exigentes y de mayor poder adquisitivo. 

Hasta el advenimiento de Internet, el sistema típico de reproducción musical en el hogar del aficionado medio estaba formado por un lector de CD, un amplificador y unas cajas acústicas; y en otros casos, por un más asequible y versátil receptor AV con lector de CD/DVD, sintonizador de FM y amplificador conectado a unas cajas acústicas más pequeñas, tipo monitor.

En la actualidad, los sistemas de reproducción musical han evolucionado y deben soportar tanto los formatos analógicos (el vinilo, por ejemplo) como los soportes y formatos digitales en todas sus variaciones:

- Físico (CD, SACD, Blu-Ray).

- Ficheros digitales (descargas desde Internet o en streaming).

- Gratuitos, con o sin anuncios, (Spotify, YouTube, Internet radio, Idagio para clásica, etc.).

- De pago (Spotify, Apple Music, Deezer, Tidal, Amazon, Idagio, Qobuz, etc.).

- Instituciones y proveedores que lanzan sus propios servicios de streaming de audio y vídeo de pago, como la Filarmónica de Berlín, Palco Digital, el servicio Medici.tv o los ya bien conocidos canales de pago de la TV digital, como Mezzo).

- Emisoras de radio por Internet con contenidos especializados para todos los gustos.

Como vemos, la oferta es tan enorme y las opciones son tan amplias que la confusión del aficionado medio es totalmente comprensible, aunque es indudable que nunca ha habido tantas posibilidades de escuchar música en cualquier momento y en cualquier lugar. Como hemos señalado, dos son las causas principales que han frenado, hasta ahora, la adopción de los nuevos formatos digitales por parte del aficionado de mediana edad: la mayor complejidad que conlleva el manejo de un sistema de reproducción digital y la peor calidad de sonido que aporta el formato MP3. Estos factores, entre otros, predisponen al aficionado a seguir comprando en formatos físicos de forma que en algunos países como Francia, Alemania o Japón todavía un 80% de las ventas de música clásica y jazz se siguen realizando en formato CD/SACD. 

Sin embargo, parece claro que el streaming se acabará imponiendo a medida que su utilización se simplifique y ofrezca mejores herramientas de selección optimizadas para la música clásica; la posibilidad de disponer, en cualquier momento y lugar, de millones de grabaciones y de listas de reproducción preseleccionadas (playlists) presenta un atractivo irresistible y progresivamente se van consolidando diversos servicios de streaming en calidad CD (Tidal, Deezer, Qobuz, etc.) e incluso en formatos de alta resolución (de hasta 24 bits-192KHz), como es el caso de Qobuz, que estará disponible en España este verano.

Juan J. Pérez
(Artículo publicado en el nº 331 de SCHERZO, correspondiente a julio-agosto de 2017)

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