Ud. está aquíInicio /  Marzo 2015 / Opinión / Lo privado

Lo privado



Lo privado

El anuncio por parte de Alfonso Aijón de la grave situación de su empresa Ibermúsica lleva a la reflexión acerca de la verdadera naturaleza de la afición a la música en España y de las relaciones entre lo privado y lo público en materia de cultura. Ibermúsica ha traído a lo largo de su existencia —que ojalá se prolongue muchos años— a las mejores orquestas del mundo y ha contribuido a hacer de Madrid —con derivaciones en otras ciudades a las que el trabajo como agente de Aijón llevaba a esas mismas orquestas— una de las plazas musicales más interesantes de Europa. Pero, al mismo tiempo, las administraciones públicas han ido desarrollando ese trabajo a que les obliga la naturaleza del Estado y su Constitución, es decir, el procurar cultura a los ciudadanos. Y el propio Aijón ha reconocido que en una ciudad con tres temporadas amplias de abono sinfónico y con programaciones en las que aparecen nombres como los de David Afkham, Neville Marriner, Semion Bichkov o el anunciado para esta misma temporada en la que ha fallecido, Lorin Maazel, es muy difícil competir por precios. Digamos que el Estado, las autonomías, los ayuntamientos cumplen como pueden con esa política musical que ahí está, para todo el mundo. En España ha habido —y es natural— quien ha podido pagarse la posibilidad de ir más allá que ese común de los mortales —incluido el valor añadido del acto social, del marco incomparable, de ser como el que más— y ahora se ve inmerso en los temores de una crisis que no acaba de resolverse. Si no existiera la oferta pública o si las orquestas, como sucede en otros lugares de Europa, fueran cooperativas que dependieran de la donación privada además de la pública, ¿qué sucedería? ¿Llegaríamos a la conclusión de que la cultura sólo nos interesa a bajo precio? No son precisamente pobres quienes acuden a los conciertos por mucho que la mayoría sí sean sufridores de la crisis. Pero la pregunta que suscita el problema de Ibermúsica es cuántos de los que ahora van a los conciertos estarían dispuestos a acudir por lo que realmente debiera costar una entrada. Igual que las revistas culturales, sufriendo recortes en ayudas y en publicidad, acabaremos preguntando a nuestros lectores cuánto estarían dispuestos a pagar por ejemplar, para saber así si seguimos o no seguimos y, de paso, para tener un dato más —a título póstumo si el resultado no fuera suficiente— acerca de lo que interesamos a fieles y entorno aunque lo sepamos hace tiempo: mucho a algunos y nada a otros.

Es buen momento éste para recordar que ni el ciclo de Ibermúsica ni el de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo reciben subvención alguna y dependen, pues, de su público y de lo que ellos mismos consigan de patrocinio o colaboración privada. Ni uno ni otro tienen la potencia de, por ejemplo, un Teatro Real a la hora de ser a la vez institucional y no, y ya sabemos que la ópera es la ópera y que también se come como marco incomparable a otra clase de acontecimientos musicales. Quiere decirse que no basta con ser un genio del marketing para resolver los problemas de una empresa dedicada a la música y que sin la ayuda de sus lectores, pagando el precio real por un producto cuyo precio no es el mismo con ayudas de la Administración que sin ellas —igual que no es el mismo en papel que en digital— no podrá sobrevivir. Y si esa ayuda hipotética no llegara tendríamos que convenir que el mercado, ese dios que todo lo sabe y todo lo que crea lo devora, ya no nos quiere. O no nos quiso nunca. O sólo nos quiso baratos. Con la coartada de que todo está en la red, la opinión crítica, el consejo escrito, la investigación puntual, la posibilidad de reflexión centrada en el soporte más amigable que de momento conocemos, se enfrenta a un cambio que puede devorarnos a todos, incluidos aquellos a los que lo que se avecina les parece muy bien.

Más sobre

Discos excepcionales Scherzo
El tablón de anuncios de Scherzo
Hemeroteca Scherzo
Premios Internacionales de Música Clásica
Ciclo de grandes intérpretes
Ciclo de jóvenes intérpretes
Fundación Scherzo
Enlaces de Internet de Scherzo
Siguenos en Facebook
Siguenos en Twiter