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La BOS recupera un concierto de Lebrun 200 años después


15-III-2019.- Hoy viernes la Bilbao Orkestra Sinfonikoa (BOS) va a presentar el reestreno en tiempos modernos del Concierto nº 5 para oboe y orquesta de Ludwig August Lebrun. Estarán presentes Borja Pujol, director técnico de la BOS; Joseba Berrocal, musicólogo, y la persona que ha encontrado y recuperado la obra que faltaba en el catálogo de obras para oboe de Lebrun, Diego Martín-Etxebarria [en la foto], el maestro encargado de dirigir su reestreno, y Nicolás Carpentier, el oboe solista de la BOS, que será el solista de este concierto.

Ludwig August Lebrun (1752-1790) fue uno de los mejores oboístas de su tiempo en una época en la que abundaron los intérpretes fabulosos. Es, sin duda, uno de los referentes básicos entre los oboístas actuales. Además el ya reconocido y famoso compositor se casó, en el verano de 1778, con la mítica soprano Franziska Danzi, componiendo una de las parejas más carismáticas y conocidas en el mundo de la música de aquella época.

Para recordar esta intensa relación entre la soprano y el oboísta, nuestro programa de temporada incorpora una aria para soprano escrita por Mozart en aquellos mismos años y otra escrita por Salieri, específicamente para Danzi y Lebrun, que se estrenó durante la inauguración de la Scala de Milán.

Sabemos, gracias a diversos catálogos, de la publicación de trece conciertos de Lebrun. Seis de ellos por el editor André en Offenbach, y los otros siete por Jean-Georges Sieber en París. De doce de ellos hay ejemplares repartidos por las bibliotecas y archivos europeos, pero el Sieber No. 5 continuaba desaparecido.

Joseba Berrocal, musicólogo bilbaíno (y también oboísta), lo localizó, en forma de copia manuscrita. Se había conservado en un desván de Zaragoza. Unas partituras que han vivido una azarosa vida desde el París de finales del siglo XVIII hasta el momento de su descubrimiento, pasando por baúles, copias a vuelapluma, viajes a Vitoria en la Primera Guerra Carlista, y la suerte de no haber sido nunca destruidas a pesar de todas las peripecias vividas.