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La ópera "El gran macabro" se resiste a ser estrenada con normalidad en Argentina


Carlos Singer

Los poderes diabólicos de Nekrotzar y diferentes problemas laborales parecen haberse confabulado por segunda vez para dificultar que el único título lírico de Györgi Ligeti, El gran macabro, pueda ser representado en Argentina en tiempo y forma. 

En el año 2011, el Teatro Colón decidió abrir su temporada con el estreno local de la obra, en la puesta que La Fura dels Baus había escenificado en la Monnaie de Bruselas, Londres o Roma para recalar finalmente en el Liceu de Barcelona. Por un conflicto gremial, la orquesta del teatro se negó a actuar y se escogió una curiosa alternativa, a la que el director musical Baldur Brönnimann denominó con sorna como "versión Buenos Aires": emplear una reducción para pianos, sintetizador, órgano y percusión, aclarando en el programa de mano "de todas las decisiones artísticas posibles, esta era la más difícil de tomar…" mientras el director general y artístico, Pedro Pablo García Caffi, justificaba la opción "para que el público tenga oportunidad de tomar contacto con la obra y con el trabajo realizado por el equipo de La Fura dels Baus, el Coro Estable, los artistas nacionales y extranjeros, los técnicos invitados y locales, el personal escenotécnico y el auxiliar artístico de la casa".  

En definitiva se ofrecieron cuatro funciones entre el 30 de marzo y el 8 de abril bajo el extraño rótulo de "ensayos abiertos" y con entrada gratuita. Una aproximación que permitió conocer aquí la obra, pero que no pasó de ser una copia en blanco y negro de un original sumamente colorido.

Para el año en curso, el Teatro Argentino de La Plata anunció con bombos y platillos y como punto culminante de una escueta temporada lo que dieron en llamar "la première en nuestro país de la obra en su versión integral". Se pensaba ofrecer la ópera en cuatro oportunidades (los días 14, 16, 21 y 23 de julio) pero otra vez los conflictos gremiales se interpusieron en el camino de la partitura de Ligeti. Una protesta de todos los cuerpos del teatro motivó que directamente se cancelaran las dos primeras convocatorias. Ahora se notificó que habrá una única representación el domingo 23, mientras que la función del viernes 21 se transformó en un "ensayo general abierto al público".

Aunque la última palabra parece no estar dicha aún. Distintos sectores de producción del teatro mantienen la medida de retención de tareas, según informan fuentes gremiales; si bien el vestuario se pudo confeccionar (al parecer en talleres externos contratados ad hoc) no pasaría lo mismo con parte de la escenografía. A lo que se añade que para hoy martes está convocada una asamblea general de los cuerpos estables, en la que se decidirían los pasos a seguir. Un tortuoso destino para una ópera que parece transitar aquí intrincados derroteros para subir a escena.