Ud. está aquíInicio / Febrero 2014 / Entrevista / Khatia Buniatishvili

Khatia Buniatishvili



Khatia Buniatishvili

Los 27 años le llegarán en junio, y ya se anota dos décadas de carrera. Para la georgiana Khatia Buniatishvili es fácil asumir riesgos, incluso encajar el título de pianista de moda, dispuesta a mostrar que su técnica y sus conocimientos trascienden cualquier calificativo. Como el de “fuerza de la naturaleza” que le dedicó el Evening Standard londinense. Si bien es cierto que su belleza centra las miradas desde que aparece en escena, también lo es que, cuando empieza a tocar, la música se encarga de capitalizar el milagro. Conocedora de nuestro país en recitales y como solista, Buniatishvili volverá a medirse en España —el día 11 de febrero en Madrid, dentro del ciclo de la Fundación Scherzo, y el 13 en el Auditorio de Zaragoza—, interpretando con la Orquesta del Capitole de Toulouse a las órdenes de Tugan Shokiev el Concierto para piano de Grieg.

En veinte años, habrá vivido momentos felices, y otros no tanto hasta llegar aquí.

Los más duros serían los que viví de adolescente en una Fundación. Me parecía que la enseñanza que recibíamos no era la correcta. Daba la impresión de que los profesores parecían centrarse en procurarnos una formación más bien deportiva, para crear un espíritu de competencia y ser mejor que los demás, mientras yo estaba más interesada en el lado artístico. Siempre he creído que más allá de que uno pueda ser mejor que otro, lo que de verdad importa es ser diferente. Si a esto le sumamos la dificultad añadida de no estar en mi país con mi familia, se entenderá que aquella etapa fuese especialmente dura. Como también he encontrado duros los concursos, por la misma razón: porque no me parece necesaria tanta competencia. En el lado opuesto, los momentos más agradables los vivo cada vez que comparto mis experiencias musicales con otros colegas. En el hecho mismo del encuentro con artistas tan grandes.

¿Alguno le ha dejado huella especial?

Tal vez Martha Argerich, o mis profesores, como Oleg Maisenberg. Incluso mi madre, que musicalmente ha tenido y tiene una enorme importancia para mí.

Entre las ideas que ella le pudo transmitir, ¿hay alguna en relación con la escuela rusa de piano?

No. Yo no me considero como alguien que participe de la escuela rusa. Para empezar, porque nunca estudié en Rusia. Sólo en Georgia y, posteriormente, en Austria. Por lo tanto, no he conocido ese método. Al margen de eso, no me gustan las escuelas. Me considero ante todo individualista.

¿De dónde viene, pues, esa “técnica increíble” que le atribuyen medios tan influyentes como el Evening Standard?

Viene de la cabeza; del cerebro. Creo que la técnica no es una cuestión de músculo. En ella influye también la agilidad, la rapidez, del cerebro. Por esa vía se consiguen excelentes resultados.

¿La idea de trasladarse a estudiar a Viena se debió a su profesor Oleg Maisenberg? ¿Sería el mejor consejo que ha recibido?

Tuve la suerte de contar antes de Maisenberg con otro gran maestro en Georgia, Gizi Amirejibi quien, desgraciadamente, va a hacer un año que falleció. Fue un profesor verdaderamente genial, como opinan todos lo que le trataron. Oleg Maisenberg, que es también un gran maestro, no tiene nada que ver con él. Esa es otra de las ventajas para alguien que, como es mi caso, ama la variedad en todo. También respecto a la diversidad en disciplinas. Por otra parte, ninguno de los dos tenían nada que ver con mi primer maestro en Tiflis. En cuanto a la idea de trasladarme a Viena para formarme en la escuela de Maisenberg, estoy convencida de haber sido una de las mejores decisiones, porque me ha proporcionado algunos de los momentos más importantes de mi vida.

¿Cuántos conciertos hace al año?

Muchos. Como término medio diría que entre 100 y 130, que son los que he interpretado el último año, a partes iguales entre recitales y conciertos con orquesta, además de algunos de cámara. Una cifra que se me hace excesiva, pero que aún puedo soportar porque soy joven y estoy llena de energía. Aunque mi idea es ir aceptando cada vez menos. (...)

Juan Antonio Llorente
(Extracto de la entrevista publicada en el nº 293 de Scherzo, febrero 2014)

En la Tienda de Scherzo puede adquirir la revista completa del mes en formato PDF (precio: 4 Euros) o en papel (precio: 7,50 Euros) así como cualqiera de las tres secciones en la que la hemos dividido: Dosier, Discos o Actualidad (precio de cada sección: 2 Euros).

También está disponible la suscripción online (precio: 40 € / 11 números)

Más sobre

Discos excepcionales Scherzo
El tablón de anuncios de Scherzo
Hemeroteca Scherzo
Premios Internacionales de Música Clásica
Ciclo de grandes intérpretes
Ciclo de jóvenes intérpretes
Fundación Scherzo
Enlaces de Internet de Scherzo
Siguenos en Facebook
Siguenos en Twiter