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Hasta luego



Hasta luego

Trece años y ciento treinta y nueve números después llega el momento de despedirme de los lectores, colaboradores y amigos de SCHERZO. Han sido años de seguimiento cercano de la música española, de sus relaciones con el resto de las manifestaciones de nuestra cultura, de confrontar lo que hacemos aquí con lo que se hace fuera y de mostrar también esa música nuestra a través de foros y jurados internacionales dando fe de todo ello en estas páginas. Unas páginas que desde su fundación han querido ser y han sido independientes aunque alguna vez las críticas a la imposición de los políticos en el devenir de la cultura nos hayan costado represalias que, en realidad, solo han servido para mantenernos en nuestro criterio a través de una línea editorial que ha pretendido siempre analizar la realidad de nuestra música —y a veces de algo más— con rigor y con criterio, con dureza  a veces pero siempre con buena intención.En realidad el trabajo de este tiempo ha sido, sobre todo, mantener los rasgos de una revista que fue desde el primer momento referente entre las publicaciones dedicadas a la música, también en el ámbito internacional, como lo demuestra nuestra anual presencia en los ICMA. Rasgos que parten del equilibrio entre información, crítica e investigación que fue la idea central desde la fundación de SCHERZO: que sirviera tanto al buen aficionado como al experto sin renunciar ni a la claridad ni a la erudición. Y una de mis grandes satisfacciones ha sido la de poder contar, como ya lo hicieron mis predecesores, con tantas y tantas firmas procedentes del mundo de la universidad, de la investigación, de la musicología, del arte, de ámbitos cuya integración en un proyecto como el nuestro es tan necesario como satisfactorio. Y en ese aspecto quiero agradecer muy especialmente a Antonio Muñoz Molina, quien se despide conmigo de los lectores de SCHERZO, su aportación mes a mes desde su condición de escritor para quien la música es parte de su vida. 

La llegada de un nuevo director como Juan Lucas, experimentado y audaz a partes iguales, es para todos una esperanza de continuidad en lo bueno y de mejora en lo que lo necesita, pues una publicación que tiene vocación de continuidad precisa apoyo en su propia tradición y riesgo controlado de cara a un futuro cada vez más incierto —pero también más apasionante en lo que tiene de búsqueda— para las revistas culturales. En ese aspecto, en SCHERZO hemos encontrado en los últimos años la ayuda impagable de la Fundación BBVA a través de la sensibilidad y la generosidad de su director, Rafael Pardo. Sin ella no hubiera sido nada fácil sobrevivir a los años de crisis que aún pesan sobre todos nosotros.

En estos años hemos implantado nuestra edición digital, hemos entrado en las redes sociales y estamos donde hay que estar. Ahora queda el fortalecimiento de nuestra presencia en las redes, el salto, por el mismo medio, a la realidad de la música hispanoamericana y ello, naturalmente, con el apoyo pleno en nuestra edición en papel que significa la lealtad, la confianza y la exigencia cariñosa de nuestros lectores fieles. A ellos, a los colaboradores, a los anunciantes, a mis compañeros de trabajo, al Consejo de Administración y a Antonio Moral, que me propuso venir a esta casa, no puedo sino darles las gracias más verdaderas. Y decirles un hasta luego porque aquí me tendrán, colaborando con SCHERZO desde la tranquilidad de la jubilación. Ya se sabe, además, que los editores y los periodistas no nos retiramos nunca. Gracias a todos.

Luis Suñén

(Artículo publicado en el nº 321 de SCHERZO, septiembre de 2016)

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