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El nacimiento de la orquesta del ADDA


José Antonio Cantón

19-XII-2018.- Como obligada referencia a una jornada histórica para la cultura y la vida musical de Alicante, me permito escribir una pequeña reflexión referida al concierto inaugural de la nueva orquesta ADDA SIMFÒNICA, necesaria alma de un escenario tan relevante como es el Auditorio de la Diputación de Alicante que, desde su inauguración en 2011, ha enriquecido artísticamente a la capital de la Costa Blanca con singular prestancia y creciente éxito. Su escenario necesitaba el implemento de una orquesta propia que fuera ese pebetero encendido de música que justificara aún más esta infraestructura, sin género de duda, uno de los proyectos culturales más importantes de la provincia alicantina y de la región valenciana, hecho realidad.

Tenían que darse unas condiciones muy específicas para poner en marcha un proyecto tan complejo y a la vez apasionante como es la creación de una formación sinfónica en los tiempos que corren, tan complicados y dispersos en lo cultural, tan difíciles en lo político y económico. En cuanto a lo primero hay que decir que una verdadera toma de conciencia de personas relevantes de la sociedad civil venían pidiendo desde hace décadas la necesidad de la creación de una orquesta. En cuanto a lo segundo, hay que reconocer la suerte de que se haya dado una generación de políticos en la Diputación de Alicante que ha sido sensible a tal demanda. Pero hay un tercer factor absolutamente imprescindible que era, conseguido felizmente, encontrar el músico que pudiera pergeñar adecuadamente y acertar en el empeño de un proyecto de esta complejidad. Esa persona ha sido y es el director musical Josep Vicent que, en su trabajo desarrollado dentro y fuera del escenario, demostró ayer haber conseguido el milagro de aunar voluntades en el difícil arte de los sonidos consiguiendo unas interpretaciones de la Quinta Sinfonía de Beethoven y la Cuarta de Chaikovski, que siempre se recordarán como emocionantes cartas de presentación de la orquesta ADDA SIMFÒNICA en un feliz 14 de diciembre de 2018.

Integrada por músicos muy bien elegidos para alcanzar un sonido propio, seguramente una de las inquietudes que pululan constantemente en la mente de su director, cada una de sus secciones instrumentales funcionaron con eficacia técnica y absoluta entrega a los postulados que se les transmitía desde el pódium: un Beethoven arrebatado lleno de intensidad y fuerza, y un Chaikovski que rebosaba emoción. Josep Vicent dejó claro cómo quiere obtener de cada músico lo mejor de su personalidad artística a través de sus contrastadas cualidades técnicas, en el convencimiento de que es éste uno de los estímulos más importantes de una orquesta. Su lema "en el sonido y en el silencio, escúchate" se hizo realidad. En este sentido hay que valorar muy positivamente individualidades como el timbalero, los primeros atriles de la madera y el metal; de conjunto, la homogeneidad de la sección de cuerda, y una manifiesta y atenta predisposición a escucharse dentro de la orquesta. La acústica del ADDA permite explorar y trabajar en ese campo, condición absolutamente necesaria para alcanzar esa personalidad musical y particular impronta sonora.

Desde ahora se pide trabajo y entrega total a este proyecto,  que se van a poder constatar en el ciclo sinfónico del auditorio; el escaparate más significativo de su programación. Serán cinco los conciertos de la orquesta ADDA SIMFÒNICA hasta el final de temporada, teniendo cada uno de ellos sobrado interés para que el oyente  pueda experimentar la evolución de esta formación, que apunta artísticamente por elevación. 

Así, a modo informativo y como valoración previa, son realmente muy atractivos cada uno de los cinco programas, empezando por tener la oportunidad en este inmediato enero de escuchar esa sinfonía con piano cual es el Primer Concierto de Brahms, con la admirada Varvra Nepomnyashchaya al teclado y el maestro Yaron Traub en el pódium. Seguirá el primer día de febrero con la intervención de uno de nuestros pianistas de mayor proyección internacional como es el sevillano Juan Pérez Floristán, interpretando ese popular por hermoso Segundo Concierto de Rachmaninov, en el que el maestro Josep Vicent dirigirá también la Segunda Sinfonía de Brahms.

Ya en marzo, el gran clarinetista Joan Enric Lluna dirigirá a Iván Martín al piano en el Concierto "Emperador" de Beethoven, para actuar nuevamente la orquesta el Domingo de Ramos con Josep Vicent conduciendo una de las sinfonías más simbólicas del siglo XX como es la Séptima, "Leningrado" de Shostakovich, cita obligada por la monumentalidad de esta obra. La última presencia será, también con el director titular, a final de mayo, con un programa en el que el polifacético músico Stefano Bollani interpretará al piano la siempre estimulante Rhapsody in Blue del genial Gershwin, completándose la velada con la soberbia Quinta Sinfonía de Prokofiev. Todas ellas son obras punteras del repertorio orquestal que darán justa medida de los avances técnicos y estéticos de esta orquesta llamada a tener carisma propio y singular protagonismo en la vida musical de su ciudad sede. Alicante y su provincia se la merecen.

Foto: Basilio Martínez Baeza