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Dos damas en una




PorBlas Matamoro - Publicado el 25 Abril 2016

Dos damas en una

En 1971 se estrenó en la Ópera de Viena La visita de la vieja dama con música de Gottfried von Einem sobre la comedia —tragedia en tono de farsa, dijeron algunos— de Friedrich Dürrenmatt. En las tablas, muchas de las primeras actrices han encarnado a su protagonista, la millonaria Claire Zachanassian que, medio inválida y harta de dinero, vuelve a su pueblo natal a cobrarse una juvenil deuda de amor. En cine la podemos seguir viendo en la figura de Ingrid Bergman acompañada por Anthony Quinn.

En el estreno vienés, que lo fue mundial, la Vieja Dama cantó con la voz de Christa Ludwig bajo la dirección escénica de Otto Schenk. Siguió esas representaciones Astrid Varnay que, pocas semanas más tarde, habría de protagonizar el estreno suizo en Zurich, según la puesta en escena de Harry Buckwitz. No he visto a ninguna de estas dos ilustres señoras y me refiero a crónicas y memorias de la época para discurrir fugazmente sobre el tema de la objetividad en el arte o, más concretamente, para el caso ¿quién es, cómo es Claire Zachanassian escrita por Dürrenmatt y musicada por Von Einem?

El personaje ha perdido un brazo y una pierna, sustituidos por sendas prótesis. Estos datos resultan esenciales para retratarla porque ella es millonaria pero, acaso por ello, no del todo un ser humano porque a medias está robotizado, es una suerte de autómata, un pelele del mundo financiero. Schenk marcó a la Ludwig subrayando esa parte artificial y mecánica del personaje, de modo que no podía mover una pierna sino arrastrarla, ni un brazo, sino dejarlo colgar como un muñón. De este modo, la Vieja Dana cojeaba y se tambaleaba, cubierta de joyas y de pieles.

Varnay y Buckwitz idearon otra solución. Claire no podía presentarse en su pueblo henchido de palurdos admirados por su esplendor, pareciendo un pingajo. Al contrario: organizaba un banquete y debía deslumbrar a sus paisanos. De tal modo, la imposibilidad de moverse con soltura se convirtió en estatuaria y la Vieja Dama apareció lejana, hierática, imponente.

¿Cuál es la verdadera Claire? Una de ellas, las dos, ninguna, la espera de la que vendrá cierta vez a decirnos la verdad de sí misma? La anchura de una obra se mide por su virtualidad para convertirse en muchas obras. Muchas visitas de muchas Viejas Damas. Sin duda, la vida la ha mutilado. Sin duda, la vida la ha hecho millonaria. Todo lo demás está por decirse con las palabras del comediógrafo y la música del compositor.

Blas Matamoro

 

YOUTUBE:

Grabación de la retransmisión en directo por la radio. San Francisco Opera War Memorial, 10 de noviembre de 1972. Cantada en inglés.

Reparto: Train Conductor I: Robert Klang; Mayor: Richard Cassilly; Priest: Bruce Yarnell; Teacher: Allan Monk; Alfred III: Raymond Wolansky; Claire Zachanassian: Regina Resnik; Train Conductor II: Richard J. Clark; Policeman: Philip Booth. Koby: Douglas Ahlstedt; Loby: Raymond Manton; Doctor: Daniel Sullivan; Butler: Norman Kelley.
Dirigida por Maurice Peress.