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"disPLACE", la gentrificación se traslada a la ópera de cámara


Gentrificación: es una adaptación adecuada al español del término inglés gentrification, con el que se alude al proceso mediante el cual la población original de un sector o barrio, generalmente céntrico y popular, es progresivamente desplazada por otra de un nivel adquisitivo mayor.

Así, es como describe la Fundación del español urgente (Fundéu) este proceso, ya que la Real Academia Española todavía no ha aceptado este término, tan de moda que en los últimos años ha provocado que barrios enteros estén cambiando radicalmente su aspecto.

disPlace, ópera de cámara que el Teatro Real llevará a los madrileños Teatros del Canal del 17 al 19 de febrero, muestra las dos caras de la moneda de este fenómeno. "Un viaje" entre los efectos tanto positivos como negativos de la gentrificación, según ha explicado esta mañana a la prensa Peter Pawlik, director de escena de esta producción del Musiktheatertage Wien y Ópera de Butxaca i Nova que, tras sus estrenos en 2015 en Viena y en diciembre de 2016 en Barcelona, llega ahora a Madrid.

"Es muy importante que se expliquen estos temas actuales que nos importan, comentar cómo nuestras vidas están afectadas por las políticas. Se puede reinterpretar Otello o Aida pero también es necesario escribir óperas que nos pertenezca... Eso es lo realmente importante", ha añadido Pawlik.

Esta ópera, que cuenta con música de Raquel García-Tomás y Joan Magrané y el libreto es de Helena Tornero, ante todo "va de situaciones humanas" pero "jugando al contraste". Así, se trata de dos historias con un nexo común: un piso. La primera de estas parejas, vive en una situación acomodada y atraviesa una crisis, mientras que en ese mismo lugar, tan solo que cierto tiempo atrás, una segunda pareja celebraba una fiesta antes de ser desahuciada. 

La soprano Elena Copons y el barítono Sébastien Soules serán los encargados de dar vida a ambas parejas y estarán acompañados sobre las tablas de la Sala Negra del teatro madrileño del actor Benedek Nagy y los músicos Sophia Goidinger-Koch y Barbara Riccabona. 

En disPlace estas dos historias se narran de manera muy diferenciada: En actos separados y utilizando "dos lenguajes musicales totalmente diferentes lo que ayuda a ese contraste", una confrontación que incluso se hace patente en las lenguas que emplean los intérpretes, inglés en la primera parte y en la segunda catalán, según ha detallado Raquel García-Tomás.

La puesta en escena es "muy concreta y minimalista pero nada metafórica para que la gente la entienda", ha comentado Pawlik, que asimismo ha asegurado que la dirección escénica de la primera parte es "más intelectual mientras que la segunda es más emocional".

Durante la presentación de esta producción, el director artístico del Teatro Real también ha querido destacar la importancia de la alianza entre el Real y los Teatros del Canal para permitir la puesta en escena de más óperas de cámara y la necesidad de apoyar a este formato escénico.

"Es importante promocionar óperas de cámara con temas actuales. Estrenar una de ellas es muy difícil, pero es más difícil que una ópera se vuelva a presentar más allá de su estreno, por ello, este estreno es casi un acontecimiento y esperemos que esto sirva como impulso para que se pueda representar en más sitios", ha asegurado Matabosch que además ha recordado la necesidad crear escenarios de medio y pequeño formato "que permitan la puesta en escena de más óperas de cámara".