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CRÍTICA / Un portento de voz


Úbeda. Auditorio del Hospital de Santiago. 03-VI-2018. XXX Festival Internacional de Música y Danza Ciudad de Úbeda. Thomas Quasthoff Quartet. Thomas Quasthoff, bajo-barítono. Frank Chastenier, piano. Dieter Ilg, contrabajo. Wolfgang Haffner, batería. Adaptaciones de temas de jazz, blues y soul.

José Antonio Cantón

De auténtico acontecimiento hay que considerar la actuación de este cuarteto de jazz en el Festival de Úbeda. Thomas Quasthoff causó tal grado de impresión en el público que abarrotó el recinto del auditorio que, después de casi dos horas ininterrumpidas, no salía de un absoluto asombro ante la portentosa voz de este cantante que lo ha sido todo en el ámbito del oratorio y el lied, y que está alcanzando una relevancia absoluta en el mundo del jazz —género al que se dedica desde los últimos cinco años con incuestionable autoridad formal y enorme gusto musical—.

Se presentaba con un programa que recordaba el título del famoso tema que Hammerstein/Rodgers crearan para el musical The Sound of Music (Sonrisas y Lágrimas), My favourite things (Mis cosas [canciones] favoritas), una preciosa selección de éxitos de jazz, blues y soul que ha cantado con una increíble pureza estilística que recordó a grandes intérpretes norteamericanos como Mahalia Jackson, Ella Fitzgerald, Louis Armstrong o Aretha Franklin y Ray Charles, sin olvidar a Billie Holiday, verdaderos astros del firmamento jazzístico de todos los tiempos. Estuvo acompañado por tres músicos excepcionales entre los que destacaba el pianista Frank Chastenier, compositor de todos los arreglos de este programa, con el que están actualmente de gira por los festivales especializados y escenarios más importantes de Europa.

Desde Nice 'n' easy (Spence/Bergman/Keith), que hiciera famosa Franck Sinatra, a Moonglow (Hudson/Mills/DeLange), pasando por Body and soul (Green/Heyman/Sour/Eyton) y la preciosa canción de George e Ira Gershwin But not for me, Quasthoff iba acrecentando la admiración del público ante su soberbia capacidad expresiva formada y sustentada en su experiencia en el barroco y el clasicismo, en los que es un referente indiscutible junto a figuras como Bryn Terfel, Thomas Hampson y Matthias Goerne, por poner unos ejemplos significativos después del absolutamente incomparable Dietrich Fisher-Dieskau.

Sus extraordinarias versiones de For once in my life de Stevie Wonder o de la cadenciosa I can't stand the rain (Ann Peebles) llevada a la fama por Tina Turner, prepararon el camino para lograr uno de los momentos estelares de esta inolvidable velada de jazz. El pasaje más conocido de la ópera Porgy and Bess de los hermanos Gershwin, Summertime, de la que Armstrong y Fitzgerald hicieran una interpretación conjunta absolutamente alucinante sin olvidar a la insuperable Kathleen Battle, que dejó el listón de esta spiritual-aria a un grado de perfección clásica absolutamente inalcanzable.

Después de la canción Have a little faith in me, compuesta por John Hiatt en 1987, el primer gran éxito de este cantante, compositor y guitarrista de Indianápolis. Thomas Quasthoff  alcanzó el punto culminante en ese canto a la paz y la concordia que contiene la universal Imagine del beatle John Lennon, que llevó al público a un exultante delirio colectivo.

La interpretación del trío acompañante destiló una riqueza musical digna de admiración, confirmando el virtuosismo exhibido en los solos respectivos y en una actuación conjunta, sin la intervención del cantante, que tuvo la impronta y natural espontaneidad de los grandes tríos clásicos de jazz como los legendarios que comandaron Oscar Peterson y Bill Evans, o el que arrasa en los últimas décadas liderado por Keith Jarrett junto a Gary Peacock y Jack Dejohnette.

El Festival de Úbeda, con este concierto, se ha situado entre los privilegiados escenarios que atienden este género musical, el más importante de la música culta del siglo XX en cuanto significa la máxima expresión del arte de la improvisación. La increíble voz de Thomas Quasthoff, adaptada a este de manera sublime, lo lleva a inscribirse por mérito propio entre los grandes y mejores cantantes de jazz, con todavía un largo recorrido por delante y enormes posibilidades de crecimiento artístico. Este concierto quedará en la memoria como uno de los grandes acontecimientos de la historia del Festival.