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CRÍTICA / Un Debussy de época por Les Siècles en Granada


Granada. Palacio de Carlos V. 24-VI-2018. LXVII Festival Internacional de Música y Danza de Granada. Jean-Efflam Bavouzet, piano. Les Siècles. Coro de la Orquesta Ciudad de Granada. Director: François-Xavier Roth. Obras de Debussy, Franck y Saint-Saëns.

José Antonio Cantón

La segunda actuación de Les Siècles en el Festival de Granada contó con la presencia de su director titular François-Xavier Roth, que fundó esta orquesta el año 2003 con la intención de dar un enfoque historicista a la interpretación, respetando e investigando sobre el sentido estético que existía en la creación musical de cada época. Mostrar esa intención ha sido el hecho más remarcable del programa escogido, una continuación del homenaje a Debussy en su centenario que significó el concierto inaugural, y que en esta ocasión se completaba con obras de dos autores coetáneos.

La Marche écossaise, sur un thème populaire, L. 77, que abría la velada, sirvió para que se pudiera apreciar la excelencia del fagot que puso en marcha el discurso de esta pequeña pieza imitando aires gaiteros con maestría y elegancia, siguiendo las indicaciones de François-Xavier Roth, que se mostraba muy cuidadoso hasta en el menor detalle expresivo como el que pedía a sus músicos en el trío y su derivación en ese carácter de danza saltarina que indicaba con exquisito control dinámico. La buena impresión que dejó fue superada por Jeux, composición encargada por Serge Diaghilev para sus Ballets Rusos. En ésta se empezó a disfrutar del sonido de época de esta orquesta con mayor énfasis, ante el grado de velada articulación que proyectaban las manos del maestro desbrozando texturas sonoras en su empeño por hacer una lectura que dejara una sensación homogénea de la obra, pese a la clara fragmentación motívica que se sucede en su desarrollo, que lleva a un oyente poco familiarizado con la música de Debussy a sentirse inquieto ante una continua transición sonora sustentada en una constante a la vez que imprevisible sutileza rítmica.

Para terminar la primera parte se interpretó una deliciosa obra de concertante apariencia como son las Variations simphoniques op. 46 del compositor belga César Franck, para las que se ha contado con el pianista bretón Jean-Efflam Bavouzet, destacado y seguro traductor del repertorio francés. Su entendimiento con el maestro Roth le hacía superar los problemas de entonación que manifestaba el piano, del que no terminaba de definirse y manifestarse en plenitud su sección de graves, lo que empobrecía los contrastados tutti en los que las dinámicas de ambos elementos han de manifestarse en paridad de protagonismo. Esta realidad quedó más de manifiesto en el progresivo crescendo de la coda final, apareciendo ya diluida la exaltación y alborozo de su contenido. El solista, siguiendo el homenaje a Debussy, ofreció el tercero del segundo libro de preludios del compositor galo titulado La Puerta del Vino con exótica capacidad seductiva, descubriendo la imaginada evocación que encierra. Sin duda, fue el momento más hermoso de su actuación.

El concierto llegaba a su punto culminante con la interpretación de Nocturnes, L. 91 del genial compositor francés. François-Xavier Roth abrió el tarro de las esencias "debussyanas" de este tríptico sinfónico, con coro femenino en su tercer movimiento, en el que se puede admirar la trascendencia de este compositor para el advenimiento de la nueva música orquestal del siglo XX en equiparable rango a lo que significaron Gustav Mahler, Richard Strauss o Igor Stravinski. Llevando a Les Siècles a los límites de su capacidad expresiva, desde su particular sonoridad de época, este detallista director creó esa etérea atmósfera en el primer episodio, Nuages, haciendo que los múltiples divisi de la cuerda funcionaran a la perfección, pese a los rebotes acústicos del patio del alhambreño palacio carolino. Alcanzó un asombroso nivel de expresión en ese momento mágico de las asordinadas fanfarrias que ocupan el centro de Fêtes, segundo movimiento que finalizó con cadencioso ritmo de perpetua respuesta. Superó su capacidad de construcción en Sirènes, postrero tiempo de esta obra, en el que las voces femeninas, pertenecientes al Coro de la Orquesta Ciudad de Granada, muy bien preparadas por su titular, el músico granadino Héctor Eliel Márquez, generaron una especie de acuoso embrujo sonoro que serenaba la polirritmia de este episodio, técnicamente ejecutada con excelente prestancia por los efectivos de esta orquesta,  detallista en su fidelidad al sonido del tiempo de Debussy.

Una regocijante versión de la filistéica Bacchanale que ocupa la segunda escena del tercer acto de la ópera Samson et Dalila de Camille Saint-Saëns, facilitó la recomposición romántica de los circuitos perceptivos del auditorio, sirviendo para realzar aún más la suprema belleza de los nocturnos que la precedieron.

Ante la positiva respuesta del público y después de unas palabras de agradecimiento del maestro Roth a la dirección de festival por su invitación a esta edición, Les Siècles consiguieron por su alta capacidad de concentración el momento cumbre de su actuación con una versión verdaderamente sublime del Adagietto de la Primera Suite de L'Arlésienne de Georges Bizet, que seguramente quedará en la memoria como una de las experiencias más notables de esta edición del Festival.

(Foto: José Albornoz)