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CRÍTICA / Selecto carácter zíngaro


Málaga. Cine Albéniz. 01-VI-2017. V Festival Internacional de Música de Cámara Málaga Clásica. Salvador Esteve (violín), Ambrosio Valero (piano), Nils Georg Nilsen (tenor), Josu de Solaun (piano), Anna Margrethe Nilsen (violín), Matthew Lipman (viola), Alberto Martos (violonchelo), David Martínez (guitarra) y Jesús Reina (violín). Obras de Kreisler, Bizet, Cano, Boccherini, Granados, Falla, Lucía, Turina, Sarasate

Málaga. Teatro Echegaray. 02-VI-2017. Anna Margrethe Nilsen (violín), Øyvind Gimse (violonchelo), Josu de Solaun (piano), Nils Georg Nilsen (tenor), Tilman Krämer (piano), Jesús Reina (violín), Salvador Esteve (violín), Matthew Lipman (viola) y Alberto Martos (violonchelo). Obras de Haydn, Rachmaninov, Kálmán, Lehar, Tausig, Brahms, Dohnányi, Wilson. 

Málaga. Teatro Echegaray. 03-VI-2017. Anna Margrethe Nilsen (violín), Salvador Esteve (violín), Paul Neubauer (viola), Øyvind Gimse (violonchelo), Alberto Martos (violonchelo), Jesús Reina (violín) y Josu de Solaun (piano). Obras de Bartók, Enescu, Schubert.

José Antonio Cantón

La cultura gitana y su influencia en la música clásica, especialmente en su época romántica, ha prevalecido como criterio de selección de las obras que se han interpretado a lo largo de las tres jornadas centrales del Festival Málaga Clásica, que ha reunido a un asiduo público en dos escenarios diferentes de la ciudad malagueña. Por exigencias de extensión, este comentario se va a referir a las actuaciones más relevantes por la rareza de las obras en ser programadas, y a aquellas otras en las que la calidad interpretativa y su solidez estética han destacado de modo relevante.

En el primer caso, hay que mencionar la pieza para piano de Carl Tausig, Aires gitanos en estilo húngaro, que contiene tal grado de dificultad de digitación que hace casi imposible su interpretación. El valenciano Josu de Solaun, ganador del Concurso Iturbi y primer español en hacerse con el máximo galardón del Premio Enescu, compositor del que ha grabado recientemente su obra completa para piano con enorme éxito de crítica, se atrevió con los "imposibles" sones de esta pieza, desgranando sus dificultades con determinante seguridad técnica y decantado sentido musical. Lástima que no se dispusiera de un piano gran cola, con el que se hubiera podido disfrutar más su modélica y, en algunos pasajes, trepidante ejecución. Siguiendo este ámbito de obras poco escuchadas, fue muy interesante la recreación que los violinistas Jesús Reina y Salvador Esteve, junto al viola Matthew Lipman y el chelista Alberto Martos hicieron del Cuarteto de cuerda "Canciones folclóricas húngaras" de la norteamericana Dana Wilson, en el que ésta recoge con exquisito ingenio compositivo el estilo gypsy music, aderezado por constantes destellos del modo frigio y ciertos apuntes de la escala arábiga maqam, con un sugestivo efecto cargado de exotismo.

La Sonata para violín y piano op.25 de Georg Enescu en la interpretación del dúo Reina / Solaun fue uno de los momentos culminantes del Festival, dado el sentido con el que ambos músicos comprendieron e interpretaron esta obra maestra de la música de cámara del siglo XX. Reflejaron con gran habilidad algunos principios contenidos en sus pentagramas como el tempo tan característico de los lautari rumanos, en el que cierto devenir estático se superpone a un movimiento cíclico que deviene en un realce del color sonoro de los instrumentos, como ocurrió en el sostenido misterio de su Andante central, así como en el rondó final, truculenta danza de enorme complejidad técnica para el engarce de ambos discursos. Debe mencionarse también la taranta de Paco de Lucía titulada Fuente y Caudal que, con un afiligranado toque clásico, interpretó el guitarrista David Martínez, que supo aproximarse al flamenco con esmero y sobria elegancia.

Este intérprete fue destacado protagonista del Quinteto para guitarra y cuerda nº 4. G.448, "Fandango" de Luigi Boccherini, obra con la que el público se identificó desde su inicio en creciente emoción hasta su último movimiento, que le da tan dancístico sobrenombre. En este apartado de grandes obras, hay que hacer mención del Trío "Gitano" Hob.XV.25 de Joseph Haydn, en cuyo Presto, el trío formado por A. M. Nielsen, O. Gimse y J. de Solaun  supo imprimir la gracia que requiere el rondó con el que termina dicho tiempo. La cuarta jornada del Festival concluyó con uno de los monumentos de la música de cámara del periodo romántico como es el Quinteto de cuerda en Do mayor D. 956 de Franz Schubert en el que destacaron los dos violonchelistas, Oyvind Gimse y Alberto Martos, en esa mágica y conmovedora ambivalencia sonora en el registro grave que el compositor ideó para el Adagio de esta obra. El zíngaro Allegretto con el que termina esta obra desencadenó la ovación del público que llenaba el camerístico y coqueto recinto del Teatro Echegaray. Terminaba así otro escogido programa del festival que seguía contando por éxitos cada uno de sus conciertos.