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CRÍTICA / Profesionalidad y entusiasmo


Úbeda. Iglesia de Santo Domingo. 21-V-2017. XXIX Festival Internacional de Música y Danza Ciudad de Úbeda. Trío Arriaga. Obras de Schubert y Shostakovich.

Úbeda. Auditorio del Hospital de Santiago. 27-V-2017. Orquesta Sinfónica de la Universidad de Berkeley. Dirección: David Milnes y Melissa Panlasigui. Obras de Berlioz, Cox, Debussy y Regucera.

José Antonio Cantón

Después de su éxito en la pasada edición del Festival de Granada, había cierta expectación respecto a la participación del Trío Arriaga en la programación del festival ubetense en el que interpretaron dos obras importantes dentro del repertorio escrito para este formato camerístico como son el Trío nº 1 D.898 de Franz Schubert y el Trío nº 2 op. 67 de Shostakovich. Con ellas, el oyente tiene la oportunidad de experimentar y disfrutar de las esencias creativas de cada uno de estos dos grandes compositores.

Una energía contenida fue el primer rasgo que apareció en el Allegro con el que se iniciaba la obra de Schubert. Como si estuviera latente en el ambiente un cierto clima de adversidad, que se marcaba con el claro tratamiento polifónico que, desde el piano, hizo Daniel Ligorio. Ligorio fue el "coloreador" de las oposiciones temáticas llevadas a cabo por los dos instrumentos de cuerda, en las que destacó el violonchelo, perfectamente activado por David Apellániz, intérprete que habría de polarizó la atención del público durante todo el concierto. Juan Luis Gallego, incorporado hace pocos meses al Trío Arriaga, empezó a destacar en la melodía principal del Andante, en la que generó una serena contraposición al chelo, que Ligorio se encargó de reafirmar polifónicamente desde el piano en las líneas armónicas graves. Demostrando su profesionalidad técnica, la formación alcanzó plena conjunción en el Scherzo, motivado por su carácter danzante en contraste con su relajada sección central (trío), en la que el violinista terminó de afianzarse con sus tensionados ligados. Los tres músicos supieron conjugar los sentimientos de alegría y ternura que contiene el Allegro final, una especie de rondó con el que dejaron la sensación de una interpretación equilibrada tanto en sonido como en articulación.

La actuación subió enteros en el elegíaco Segundo trío op. 67 de Shostakovich, de modo especial ya desde el Moderato de su primer movimiento, en el que Ligorio destacó con sus bien acentuados contracantos. El mejor virtuosismo de cada uno de los músicos apareció en el Scherzo, tanto a nivel individual como colectivo, antes del Largo, en el que, desde su bien conjuntado sonido, materializaron el sentido trágico que quiso transmitir el compositor, como preparando el contraste que habría de suponer el momento más brillante de su actuación, el danzante Allegretto final, tocado con un evocador aire yiddish de cuidada solvencia rítmica, que contrastó con la coda, un adagio en el que los tres instrumentos se reconciliaron en una especie de coral que, a su finalización, desencadenó un aplauso cargado de emoción.

Uno más de los conciertos programados por el festival dedicado a formaciones musicales juveniles ha sido el protagonizado por la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Berkeley, que tuvo dos destacados alicientes: Uno, su anunciada interpretación de la Sinfonía fantástica de Berlioz, y otro, el descubrimiento de una directora en ciernes, la jovencísima Melissa Panlasigui, poseedora de natural empatía con la batuta, que la llevó a convertirse en destacada protagonista de esta prolongada velada sinfónica. Como suele ocurrir en este tipo de orquestas, el entusiasmo es su característica más singular, cualidad que se percibió en los primeros compases de Iberia, segunda sección de Images pour orcheshtre de Claude Debussy.

El extremado virtuosismo que contiene cada uno de los tres cuadros de esta obra es, posiblemente, muy exigente como cauce didáctico para la formación de una orquesta de jóvenes, de ahí el resultado de una interpretación deslavazada en su conjunción rítmica y en la coloración tímbrica. Funcionó más por efectismos, que por asunción de un discurso bien estructurado desde la dirección del maestro David Milnes que por impulsos sin llegar a constituirse en el elemento catalizador en la conducción del complejo entramado sonoro "debussyano".

Causó gran interés la obra A Year, estrenada en este mismo año por la norteamericana Cindy Cox, a la sazón máxima responsable del Departamento de Música en dicha universidad californiana. Su profundización en el carácter tímbrico de cada instrumento así como la búsqueda del color orquestal han sido los aspectos más destacados de esta composición.

No menos interesante fue la obra Skin, stretched upon the frame del joven Amadeus Regucera, poseedora de una percusión de determinante importancia, especialmente a cargo de la gran caja, en su función de constante reclamo rítmico. La piel, como frontera háptica del yo personal de cada ser humano, se convierte en motivo inspirador de esta creación, al ser tenida como perceptora de todo estímulo físico y frontera de toda acción, según se infiere de las consideraciones que el autor hace de su obra.

En su interpretación por parte de su colega Melissa Panlasigui, que supo adentrarse con dominio en su concepto y lenguaje abstractos, cerrando el círculo del fenómeno musical -creación, interpretación y escucha activa (¿público?)-, quedó demostrado a qué nivel de formación y proposición creativa se trabaja en el Departamento de Música de una de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos. 

Una interpretación formal de la Sinfonía Fantástica de Berlioz bajo la batuta de David Milnes quedó lejos del entusiasmo y compromiso demostrados por la orquesta ante las evoluciones en el pódium de Melissa Panlasigui en el "disneyano" (uno de los momentos cumbre del ratón Mickey en el film Fantasía de Walt Disney) poema sinfónico de Paul Dukas, El aprendiz de brujo que, como bis, dirigió con exquisita gracia y determinante efectividad. Sin duda fue el momento más gratificante de la actuación de esta distinguida orquesta universitaria californiana, la más interesante de las juveniles que han actuado en diversas jornadas del festival ubetense.