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CRÍTICA / Pletórico fin de semana en Vélez Blanco


Vélez Blanco. Salón del Triunfo del Castillo. 21-VII-2018. Carmen Romeu, soprano. Harmonía del Parnás. Directora: Marian Rosa Montagut. Obras de  Corradini, Durón,  Pradas, Illana, Marín, Marra, Rabassa, Romero, A. Scarlatti y anónimos.  

22-VII-2018. Carlos Mena, contratenor. Manuel Minguillón, vihuela. Obras de Daza, Del Encina, Fuenllana, Milán, Mudarra, Narváez, Pisador, Valderrábano y Vásquez.

José Antonio Cantón

Dos escogidos programas de nuestro pasado glorioso musical han ocupado los dos conciertos del primer fin de semana del XVII Festival de Música Renacentista y Barroca de Vélez Blanco, eventos que han suscitado gran atención del público que llenó la sala noble del hermoso castillo de esta localidad almeriense. El primero fue el protagonizado por Harmonía del Parnás,  grupo que ha interpretado un programa con obras del tiempo de Murillo, haciendo una cita especial a Pedro Rabassa, gran maestro de capilla de la Catedral de Sevilla en la época del pintor, del que interpretaron un lento verso de carácter instrumental de especial belleza.

Bajo el epígrafe "Qué tiernamente se queja", título de una pieza recuperada que, en esta ocasión, se estrenaba en tiempos modernos, el grupo que tan bien orientado artísticamente dirige Marian Rosa Montagut desde que lo fundara en 2003, ha escogido unas obras que reflejan el arte musical de algunos de los más destacados compositores del siglo XVII, como José Marín, cuya canción Ojos, pues me desdeñáis fue muy bien expresada por la cantante Carmen Romeu. De auténtico impacto fue la actuación de David Antich, todo un virtuoso de las flautas de pico, dejando constancia de ello en una apabullante interpretación de la pieza Suene la ronca trompa del castellonense José Pradas Gallén, importante maestro de capilla de la seo valenciana. Tal fue la vitalidad de su interpretación, en un auténtico tour de force con la soprano, que fue escogida como bis ante la enorme acogida que tuvo en el público. No es de extrañar cómo Marian Rosa Montagut reconoce en Antich a uno de sus grandes colaboradores y esencial figura de este grupo, que brilló en una suite anónima del siglo XVIII que vislumbraba apuntes preclásicos. Otro tanto se puede decir de Guillermo Martínez al violonchelo en su misión de realzar el bajo continuo implementando al clave.

El concierto tuvo un momento de especial relevancia en un recitado y un aria de Francesco Corradini con el que concluía, dejando una sensación en el público de música bien creada y excelentemente interpretada desde contrastados criterios musicológicos, sólida formación y gran experiencia instrumental. Ha sido el segundo gran éxito de este singular festival velezano.

La jornada siguiente tuvo el atractivo de contar con la presencia en el mismo escenario con uno de los mejores contratenores de panorama internacional como es el vitoriano Carlos Mena, acompañado por el exquisito vihuelista madrileño Manuel Minguillón, interpretando un programa dedicado a los grandes compositores para vihuela de nuestro Siglo de Oro.

Del primero hay que manifestar una vez más su maestría en la distinción de estilos, su técnica canora de máxima excelencia y su gusto expresivo, que atrae siempre al oyente impactado como si fuera la primera vez que lo escucha. En relación a su adaptación estilística hay que decir que declamó cantando dos sonetos musicados por Alonso de Mudarra, La vita fugge y O gelosia de amanti de Francesco Petrarca, o como si de motetes profanos se tratara dos madrigales italianos de Enríquez de Valderrábano que emocionaron en alto grado, después de escuchar el delicioso tañer de Manuel Minguillón con dos sonetos del mismo autor. Su gusto quedó patente en tres fantasías originariamente a varias voces transcritas por el gran vihuelista navalcarnereño Miguel de Fuenllana, muy bien contrapunteado desde la vihuela de Minguillón y, seguidamente, hacer toda una exhibición de dicción francesa en la chanson titulada Tant que vivrai, también del mismo compositor.

Su registro se percibió limpio y sensitivo en todo el recital, produciendo momentos de gran admiración en sus interpretaciones de la canción francesa de Diego Pisador Sparsi sparcium a cuatro voces y las tres obras de Juan del Encina que, sobre el tema de la conquista de Granada, Una sañosa porfía, Todos los bienes del mundo y la conocida Levanta Pascual, cerraron el recital.

Como solista, Manuel Minguillón estuvo a la altura artística del gran contratenor en dos fantasías del pucelano Esteban Daza, uno de los últimos grandes vihuelistas españoles del siglo XVI, de modo especial en la que tiene un destacado carácter técnico como la que lleva por nombre Fantasía de pasos largos, y la muy conocida de Luys de Narváez Cuatro diferencias sobre Guárdame las vacas, y la muy escrupulosa en su tañer Baxa de contrapunto, también del insigne tañedor granadino, obras todas ellas en las que este intérprete demostró su enorme virtuosismo en pulso y pisado, que favorecía la limpieza de su sonido, con absoluta ausencia del más mínimo chasquido, haciendo fácil y diáfana su admirable claridad de articulación, efectos acústicos, estéticos y sonoros tan necesarios para poder disfrutar en su plenitud la genialidad musical de nuestros incomparables vihuelistas del siglo XVI, de los que Minguillón hizo cumplida semblanza explicando sus particularidades artísticas y personales antes de cada interpretación, actitud que el público agradecía sobremanera incrementándose así su atención e interés por el concierto.

Con estos dos excepcionales intérpretes terminaba un primer fin de semana pletórico de buena música en el Festival Vélez Blanco, que en cada edición ve crecer su prestigio dado su selecto contenido y la calidad de sus intérpretes.