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CRÍTICA / OCNE: Problemática fusión


Madrid. Auditorio Nacional. 23-XI-2018. Katia y Marielle Labèque, piano. Orquesta y Coro Nacionales de España (OCNE). Director: André de Ridder. Obras de Mendelssohn, Dessner y Stravinski

Tomás Marco

Bryce Dessner (1976) es un músico americano, residente en Europa, que ha intentado el paso del rock al sinfonismo. Con buen pie, desde luego, ya que el Concierto para dos pianos reúne nada menos que a cinco instituciones internacionales, entre ella la ONE, para encargárselo. Una buena pasta. Estéticamente se adapta muy bien a lo que aceptan algunos púbicos de abono y ciertos gestores pacatos, pero más que un ejemplo de la fusión globalizadora tan en boga en esta época de "pensamiento líquido" que señalara Bauman, es un rebrote en tercera generación de un minimalismo repetitivo americano bien conocido.

A través de una insistente célula primaria que prolifera, Dessner establece los tres tiempos tradicionales del concierto con una unidad instrumental en los dos pianos que se refuerzan, no dialogan. Orquesta grande con abundante percusión y no mucho refinamiento. Se echa de menos —nunca lo hubiera pensado— el oficio de Glass o la sutileza tímbrica y armónica de Adams porque aquí hay bastante brocha gorda en el tratamiento instrumental. Defendían la obra las incombustibles hermanas  Katia y Marielle Labèque, un referente absoluto en los dúos pianísticos internacionales desde hace años. Lo hacen muy bien y, con la misma energía y técnica que antaño estrenaban a Berio y luego a Nyman o Glass, tocan a Dresser siendo las responsables de buena parte del éxito.

Dirigía André de Ridder, otro músico de fusión y pensamiento líquido. Concertó muy acertadamente la obra de Dresser. Previamente había hecho poco más que una lectura de Las Hébridas de Mendelssohn y acabó con esa obra maestra absoluta que es Petruschka, en este caso versión 1947, de Stravinski. Acercar esta enorme composición a tal estreno era una temeridad ya que lo deja fulminado y enseñando todos los hilvanes. Pero el planteamiento del Stravinski por de Ridder era interesante ya que consiguió conjuntar bien e hizo cosas bonitas muy bien auxiliado por la orquesta y sus solistas que estuvieron a gran altura. No todo fue perfecto pero la música fluyó con vida y color, lo que es muy de agradecer.