Ud. está aquíInicio / CRÍTICA / Madrid: renacentista y femenina

CRÍTICA / Madrid: renacentista y femenina


Madrid. Iglesia de las Mercedarias Góngoras. 17-XI-2018. Piacere dei Traversi. Vita Christi de Isabel.

Daniel Quirós Rosado

Que las calles de Madrid respiran Renacimiento por sus cuatro costados es una afirmación cada día más asentada en la vida pública de sus vecinos y visitantes. Muchas son las agrupaciones especializadas con interpretaciones de lo más variopintas que, semanalmente, pasan por la capital, pero nunca de la forma en que lo ha hecho Piacere dei Traversi.

La elección de la Vita Christi, de la religiosa y escritora valenciana sor Isabel de Villena (1430-1490), es un punto de partida totalmente novedoso para presentar y acompañar las músicas más destacadas de los cancioneros de su entorno, como el Cancionero Musical de Palacio, el de la Colombina y los conservados en Gandía, Montecassino y Segovia. Pero los textos, declamados en su valenciano original y acompañados con su traducción al castellano en el programa de mano, no formaban un aparte respecto a las músicas, sino que se vertebraron perfectamente como un todo indisoluble (incluyendo varios contrafacta).

Sin duda, el público asistente formó parte, en petit comité, de un acontecimiento único: una representación musical de la vida de Jesucristo mediante el punto de vista de sus personajes femeninos. Desde el nacimiento de María hasta su ascensión —pasando por la infancia y muerte de su hijo—, la interpretación de la soprano Carmen Botella, junto a Silvia Rodríguez, Laura Palomar y Marisa Esparza al conjunto de flautas traveseras renacentistas, creó un ambiente tan íntimo que algunos de los asistentes prorrumpieron en lágrimas en varios pasajes (algo a lo que parece estar acostumbrado el público que, semana a semana, asiste a los conciertos ofertados por El canto de Polifemo).

Poco más se puede decir de un concierto divino celebrado el 17 de noviembre en un lugar único como el templo de las Mercedarias Descalzas de la Purísima Concepción (más conocido como "Las Góngoras"), donde se vivió una hora y media de escenas tan conmovedoras como novedosas, y que reafirman la idea de que el Renacimiento en clave femenina está más vivo que nunca.