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CRÍTICA / Música in 'tempore belli'



Madrid. Auditorio Nacional.
21/23-XII-2018. Ricarda Merbeth, soprano. Ian Bostridge, tenor. Matthias Goerne, barítono. Escolanía del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Directores: Juanjo Mena y José Ramón Encinar. Obras de Schubert y Britten.

Tomás Marco

Arrasada por la Luftwaffe en 1940, la catedral de Coventry [en la foto] fue dejada como una ruina memorial y a su lado se erigió la nueva y, para su consagración en 1962, Britten escribió su amplio y emotivo War Requiem o Réquiem de Guerra. Se suele tocar con un conjunto unitario y un director pero su original, que yo sepa sólo ofrecido en España por Rostropovich en la Expo de Sevilla, lleva tres conjuntos que sólo se unifican en el final: a) soprano, coro y gran orquesta, b) barítono, tenor y orquesta de cámara con su propio director, c) coro de niños y órgano positivo. Todos en espacios separados y distinguibles.  Y es así como ha planteado su versión con los conjuntos nacionales Juanjo Mena. Versión honda y muy conocedora de la estructura y mensaje de la obra. Britten usó el réquiem latino para las partes de soprano, coro y niños  pero las de barítono y tenor incorporan dramáticos poemas sobre los horrores de la guerra de Wilfred Owen, poeta muerto en la Primera Guerra Mundial. La composición plantea un alegato antibelicista con esa moderna estética de Britten que es ecléctica pero muy personal y basada en un asombroso oficio y en una bien dosificada emoción que ahonda más allá del pathos romántico.

Se contó con solistas de garantía pues tanto Ricarda Merbeth como Ian Bostridge o Matthias Goerne cantaron impecablemente su parte y se lucieron el Coro Nacional y la Escolanía de El Escorial. Como director de la orquesta de cámara se contaba con José Ramón Encinar, perfectamente compenetrado con Mena y con su versión. Magníficos ambos directores, los solistas y los conjuntos corales. La música fluía, subrayaba los texto y conmovía. Se usaron sobretextos bilingües, algo que debiera hacerse normalmente en las obras vocales. Previamente, Mena había ofrecido una hermosa versión de la Sinfonía nº 8, "Inconclusa", de Schubert. Pero está claro que el concierto, que es de los que se recuerdan, lo hará por este amplio fresco dramático, hondamente expuesto, del War Requiem de Britten.